Una era en movimiento
«Forever Young. Celebrating Transaxle»: Porsche Heritage y el museo trasladan al presente la era transaxle en formato itinerante. La comisaria, Iris Haker, explica la idea del proyecto y revela lo que le fascina especialmente del 924.
Para el aniversario del transaxle, se ha apostado por un formato de exposiciones temporales. ¿Cuál es la idea que hay detrás?
El transaxle no es adecuado para una instalación museística rígida. Los vehículos son accesibles y aptos para el uso diario y rebosan ingenio técnico. Queremos contar esa historia de una forma innovadora, tal y como se concibieron los modelos en su momento. Por eso apostamos por puestas en escena cambiantes que sorprendan y diviertan. Así se mantiene viva la idea del transaxle.
¿Dónde se podrá ver «Forever Young. Celebrating Transaxle»?
Empezaremos en abril en el Museo Porsche. Además, el público del Porsche Tennis Grand Prix también podrá hacerse una idea de lo que va a ser el año del transaxle. El primer coche entregado a la ganadora del torneo en 1978 fue un 924. Pero habrá más exposiciones temporales en el museo y en eventos internacionales. Para mantener el interés, las anunciaremos con poca antelación en las redes sociales y en la página web del Museo Porsche.
¿Cómo describiría su trabajo como comisaria en este proyecto?
Abordo el tema como una narración en cuanto al contenido y al espacio. Investigo, voy a la colección y examino detenidamente los vehículos: detalles, proporciones, interior, ruidos, olores, efecto... De ahí surgen puntos de referencia para el contenido, moodboards y un concepto compuesto por texto, espacio, sonido y gráficos. Al final, lo importante es filtrarlo todo y construir con socios sólidos una puesta en escena donde todo confluya.
Apuesta por combinar tecnología, diseño, automovilismo y espíritu de la época. ¿Cómo consigue hacer tangible todo eso para un público amplio?
Me ayudan mis estudios de Historia del Arte. Pienso en contextos y en el espíritu de la época. Para mí, transaxle es al mismo tiempo tecnología, diseño y sentido de la época. Los años 80 juegan un papel importante con su optimismo, su afán por experimentar y su cultura pop. Un 928 sigue pareciendo algo de ciencia ficción, porque se adelantó a su tiempo desde el punto de vista técnico y formal. Para que eso sea tangible hoy en día, hace falta una interpretación moderna.
Usted también conduce un 924 S a título particular. ¿Hay algo en su coche que considere especialmente característico?
El carácter transaxle se refleja en la experiencia de conducción y en pequeños detalles mecánicos. El interior destaca por el túnel central alto, y se tiene la sensación de una posición de asiento baja y deportiva. Además están los faros abatibles, por supuesto. Cada vez que se encienden las luces es como una ráfaga de alegría. Lo mismo ocurre al abrir la luneta trasera: con solo pulsar un botón se experimenta una sensación de absoluta frescura. En la parte trasera, la tecnología se une al amor por el diseño.