El arte de decidir sin prisa

En el agua no hay ruido, reina la calma, pero cada instante exige decisiones. Para Camila Jaber, cada inmersión es un ejercicio de control invisible donde el cuerpo aprende a confiar en lo mínimo: una respiración, un impulso, una pausa.

   

La apnea no llegó a su vida como un objetivo, sino como una sensación difícil de explicar que terminó marcando su camino. Hoy compite en uno de los deportes más exigentes del mundo mientras construye una relación muy personal con el mar, el esfuerzo máximo y el silencio absoluto. Entre todo ello, Camila ha aprendido que decidir sin prisa también es una forma de control.

Deporte en silencio:

Camila ha convertido el control mental y la preparación física en claves para triunfar en esta disciplina.

¿Por qué decidiste ser apneísta? ¿Cómo empezó todo?

No lo llamaría una decisión consciente. Fue más bien un proceso natural, casi inevitable. Yo nadaba desde muy pequeña, competía en natación, y cuando nos mudamos al Caribe todo se amplificó. Empecé a pasar mucho más tiempo en el mar y a explorar otros deportes como el kayak, el buceo con tanque o actividades de aventura. En una de esas experiencias descubrí la apnea. No tenía ni idea de que existía como disciplina deportiva. Y, cuando la probé, algo hizo clic de inmediato: podía estar más tiempo bajo el agua, sentirme ligera, libre, en un estado completamente distinto. Al principio fue un curso de iniciación, algo recreativo, sin ninguna intención más allá de probar. Pero muy rápido se convirtió en algo más serio. Empecé a entrenar los fines de semana durante la Preparatoria, sin pensar en carreras ni objetivos, solo porque me hacía sentir bien.

¿Cómo se crea una deportista de élite? ¿Quién está detrás de ti?

El salto al alto rendimiento no es un momento concreto, es una acumulación de decisiones pequeñas durante años. En mi caso, tengo un equipo bastante estructurado. Un entrenador especializado en apnea que trabaja tanto la técnica como la parte mental y otro que se encarga de la preparación física, la fuerza y la condición. Pero el deporte de alto nivel no es solo entrenar. Hay toda una estructura alrededor: gestión, agentes, relaciones públicas y un equipo digital que hoy es clave para sostener la carrera. Lo curioso es que todo esto nació de algo muy íntimo. Yo no empecé con una estrategia, empecé con una sensación. Y con el tiempo esa sensación se convirtió en una profesión. Aprender a convivir con ese cambio —de lo personal a lo estructurado— también es parte del proceso.

¿Cómo es un día cualquiera en tu vida?

No hay dos días iguales, pero sí una base muy clara que intento respetar. Empiezo temprano con una rutina que casi nunca cambia: meditación, estiramientos y un momento de organización mental. Necesito empezar el día con la cabeza lo más clara posible. Luego desayuno y me voy a entrenar. Normalmente hago doble sesión: piscina primero y gimnasio después. Entre todo, puedo pasar unas cuatro horas entrenando. Por la tarde cambio completamente de registro. Trabajo en proyectos, respondo mensajes, gestiono viajes o temas de comunicación. Es un equilibrio constante entre lo físico y lo mental, entre el rendimiento y la parte profesional. Cuando estoy en competición, todo se intensifica. Viajo mucho, adapto rutinas y cada día depende del lugar, del mar, del calendario. Pero intento mantener siempre lo mismo: orden interno, aunque afuera todo cambie.

Vínculo con Porsche:

La apneísta comparte con la marca una forma de entender el rendimiento basada en la búsqueda de la excelencia.

¿Qué disfrutas más del entrenamiento y qué te cuesta?

Lo que más disfruto es la parte de conexión con el cuerpo. Estiramientos, respiración, movilidad… momentos donde puedes escuchar realmente cómo estás. También me gusta mucho el entrenamiento de fuerza, porque me da sensación de control y estabilidad. Lo más duro es el cardio largo, repetitivo, el que exige más paciencia que motivación. Es ahí donde realmente tienes que sostenerte mentalmente. Pero con el tiempo aprendes que todo suma. Incluso lo que cuesta. Y al final, lo que siempre me devuelve al centro es lo mismo: el agua.

Momentos duros, momentos gratificantes… ¿Cuáles han sido?

Lo más difícil fue empezar en un deporte prácticamente invisible. Nadie hablaba de apnea; no había referencias, ni estructuras ni un camino claro que seguir. Eso genera mucha incertidumbre, sobre todo en los primeros años. En la universidad y al inicio de mi carrera fue complicado encontrar apoyo, patrocinadores o incluso comprensión de lo que estaba haciendo. Pero también fue lo que me obligó a creer en ello con más fuerza. Hoy lo más gratificante es ver el impacto que puede tener. Personas que me escriben diciendo que mis vídeos les ayudan a calmarse, a respirar distinto, a parar un momento. Eso es algo que no se puede medir en resultados deportivos.

«Todos compartimos una relación con la pausa, con el silencio.»

Camila Jaber

El mar como hogar:

Entrenar en el océano ha llevado a Camila Jaber a convertir la protección del medio marino en una parte inseparable de su carrera deportiva.

Además del deporte, estás vinculada a causas medioambientales. ¿Por qué?

Porque el agua no es solo el lugar donde entreno, es el lugar donde paso una parte muy importante de mi vida. Con el tiempo, eso genera una relación distinta. Ya no lo ves como un recurso o un escenario, sino como algo que necesita cuidado. Trabajo con colectivos y proyectos que defienden los ecosistemas marinos. No desde una postura lejana, sino desde una implicación real. Creo que es imposible estar tanto tiempo en el mar y no sentir cierta responsabilidad hacia él. 

¿Crees que el deporte puede transformar la forma en que la sociedad se compromete con causas sociales?

Sí, porque el deporte tiene una capacidad única de llegar a la gente sin necesidad de explicación compleja. No se trata solo de resultados o medallas. Cuando un deportista habla desde lo que vive, desde lo que siente, conecta de una forma mucho más directa. Y esa conexión puede abrir conversaciones que de otra forma no existirían.

¿Qué compartimos con los mamíferos que viven en los océanos?

Compartimos algo muy básico: la respiración como límite y como vínculo. Delfines, ballenas o focas tienen estructuras sociales complejas, igual que nosotros. Y todos compartimos esa relación con la pausa, con el silencio, con la inmersión. Hay una conexión más profunda de lo que solemos pensar.

Conexión temprana:

Su relación con el agua comenzó en la infancia, con la natación como punto de partida. Cuando probó la apnea, algo hizo clic de inmediato.

¿Has sentido miedo haciendo lo que haces? ¿Cómo lo gestionas?

No lo llamaría miedo dentro del agua. A veces hay frustración o incertidumbre, pero no miedo como tal. Cuando algo no sale como espero, vuelvo a lo básico: entrenar, respirar, repetir. El agua para mí no es un lugar de tensión, es un lugar de equilibrio.

¿Cuáles son tus virtudes como persona y como apneísta?

Creo que la resiliencia es una de las más importantes. Y también la capacidad de no tomarme las cosas de forma personal. Eso me ayuda a avanzar sin quedarme atrapada en errores o resultados. Entiendo que todo forma parte del proceso.

¿Qué haces cuando no entrenas?

Viajo, trabajo en proyectos audiovisuales submarinos, hago cine, paso tiempo con mi familia o simplemente descanso. Aunque el deporte está en el centro de mi vida, no lo es todo.

¿Qué le dirías a una joven que busca su camino?

Que no tenga prisa. Que pruebe cosas distintas. Que no se limite a una sola versión de sí misma. La vida cambia, y nosotras también cambiamos con ella.

¿Cuál es tu próximo reto?

Seguir compitiendo al máximo nivel y seguir expandiendo la apnea para que más personas la conozcan y la entiendan.

Te hemos visto en redes sociales manejando autos Porsche. ¿Qué representa la marca para ti?

Para mí Porsche representa precisión, control y emoción en equilibrio. Es una marca que ha construido su identidad desde el rendimiento, pero también desde la experiencia y la excelencia. Eso conecta directamente con la apnea: un deporte en el que cada detalle importa, pero donde también hay una parte profundamente humana que no siempre se puede explicar. 

Camila Jaber

Nacida en: Ciudad del Carmen, Campeche
Año modelo: 1995
Partes: mexicana, abuelos paternos libaneses
Dónde comienza tu carrera profesional: en los cenotes
Dónde te gustaría terminar tu carrera profesional: en los cenotes
Un lugar para vivir: México
Un lugar para trabajar: México
Un lugar para vacacionar: México
Cocina favorita: mexicana
Bebida favorita: agua de coco
Un libro: Las Muertas, de Jorge Ibargüengoitia
Una peli: The Big Blue, de Luc Besson
Autos eléctricos, ¿moda o necesidad?: necesidad

José Carlos de Mier
José Carlos de Mier
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