Los magos de la copa

Las copas monomarca de Porsche son una historia de éxito. En ellas compiten pilotos de todo el mundo con vehículos técnicamente idénticos, y sirven como formación para los pilotos Júnior de Porsche. El equipo austríaco Lechner ha dejado una huella especial en estos campeonatos. Christophorus ha realizado una visita a su sede.

   

Recién vinilados:

los 911 Cup se preparan para la nueva temporada. Desde junio de 2026, los pilotarán Robert de Haan, Marcus Amand y Caleb Sumich.

En el blanco impoluto de la nave destaca como un estallido el color rosa de los tres 911 Cup de última generación con los números 1, 2 y 3. Incluso el suelo está impecable: ni manchas de aceite, ni una huella dactilar en las cajas de herramientas... Es como si aquí nunca hubiera trabajado nadie y, sin embargo, se percibe calidez: Walter Lechner da un sorbo al café y saluda a cada empleado dándole la mano e intercambiando unas palabras. Puede que, para muchos, ese sea el inicio de una jornada laboral cualquiera. Para el director general, jefe de equipo y responsable técnico de Lechner Racing, cada día es especial poder continuar la tradición familiar con la marca Porsche. Su hermano Robert, también director general y jefe de equipo con responsabilidades deportivas, ya está en la oficina. Como expresión simbólica de su pasión, las primeras reuniones en la sede de Lechner empiezan tradicionalmente a las 9:11 h. «Si dejara de emocionarme al ver los coches en el taller por las mañanas, me dedicaría a otra cosa», afirma Walter Lechner.

Medio siglo de historia viva

Esa actitud da sus frutos. Lechner Racing es el equipo más exitoso de la historia, con diez títulos de pilotos y trece por equipos en la Porsche Mobil 1 Supercup, campeonato por excelencia en las copas monomarca de Porsche. Lo especial de las copas monomarca es que todos compiten con vehículos idénticos. Casi ningún otro equipo ha marcado tanto la Mobil 1 Supercup como los austríacos, que trabajan al nivel de la Fórmula 1. A menudo, el éxito se asocia a algo frío, casi inaccesible. Sin embargo, en Thalgau, cerca de Salzburgo en la región de Salzkammergut, donde la empresa tiene su sede entre prados verdes y los lagos Fuschl y Mondsee, la historia es diferente y está cimentada en la cercanía, la familia y más de cincuenta años de tradición consolidada.

Walter Lechner padre era propietario de discotecas y cafeterías en la década de 1970, pero decidió cambiar de rumbo y se matriculó en un curso de la famosa Jim Russell Racing Drivers School. A raíz de ello, fundó su propia escuela en 1975 y se convirtió en un exitoso piloto y propietario de un equipo.

De pilotos a jefes de equipo:

en su día, Walter (izq.) y Robert Lechner compitieron al volante; ahora dirigen el equipo Lechner Racing.

Con él, adquirieron formación en la competición de monoplazas nombres famosos como Stefan Bellof, Toto Wolff o Alexander Wurz, así como sus hijos Robert y Walter. Cuando este último iba a dar el salto a la competición GT, se pidieron ofertas a diversos equipos. La reacción del padre fue: «Lo vamos a hacer nosotros mismos». Así, en 2003, Lechner Racing escribió con Walter hijo el primer capítulo en la historia de la Supercup. Dos años más tarde llegaría el primer título con Alessandro Zampedri.

Historia:

Lechner en la Supercup, en el marco del Gran Premio de Fórmula 1 de Montecarlo. Arriba: Bastian Buus en 2022. Abajo: Patrick Huisman, con el número 4, delante del ganador absoluto, Alessandro Zampedri (3).

Prima el talento, no el material

Desde 1993, la Supercup está presente en los fines de semana de Fórmula 1 en circuitos como Mónaco, Spa-Francorchamps y Monza, actualmente con ocho carreras. Sin embargo, la idea de que todo se decida por el talento, y no por el material, se remonta aún más atrás en el tiempo. Con la 944 Turbo Cup, Porsche creó en 1986 un certamen basado en esa filosofía: coches iguales y condiciones iguales en los circuitos, como banco de pruebas de tecnología. En 1990 se dio el siguiente paso con el 911 Carrera 2, y la Carrera Cup Deutschland sustituyó a la 944 Turbo Cup. Bajo la dirección de Herbert Linge y Jost Capito, el concepto tuvo tanto éxito que, a día de hoy, existen 35 copas monomarca Porsche, con más de 800 pilotos en más de treinta países. Compiten con vehículos técnicamente idénticos, es decir, en plena consonancia con la filosofía de Porsche de acercar la competición lo máximo posible a la producción de serie. Ningún coche de carreras se ha fabricado tanto como el 911 Cup. La última generación también se basa en los vehículos 911 GT homologados para carretera y lleva el motor atmosférico de 4.0 litros y 520 CV (382 kW; 911 GT3: consumo combinado de combustible (WLTP) 13.8 – 13.7 l/100 km, emisiones combinadas de CO₂ (WLTP) 312 – 310 g/km, CO₂ class G , CO₂ class weighted combined G ) del 911 GT3.

Las copas monomarca son un elemento fundamental de la pirámide del automovilismo en Porsche y un pilar importante en la formación de jóvenes talentos. En ellas, los pilotos noveles adquieren las herramientas que necesitan. «En un coche de copa, con una parrilla tan competitiva y donde todos tienen el mismo material a su disposición, hay que llevar el coche al límite absoluto», explica Walter Lechner, que ahora está en su despacho de la primera planta, desde donde puede ver el taller. «Unas pocas décimas deciden si llegas el primero o el decimoséptimo. Hay que ser capaz de mantener los neumáticos en el rango de temperatura adecuado y con la presión de aire correcta durante dos vueltas sin cometer errores. En realidad, a este nivel, eso solo se aprende en un coche de la copa». Hay que dar más del 100 % y conducir «con el cuchillo entre los dientes». «Adquieres una formación que te permite darlo todo también en otros campeonatos». Solo cambian unos pocos parámetros, como la pista, la caída de las ruedas o la posición de los alerones, es decir, el ajuste fino del coche. Esto hace que los pilotos cobren un mayor protagonismo que en otras competiciones.

Por lo tanto, es lógico que tradicionalmente los talentos seleccionados por Porsche en el programa oficial para pilotos Júnior pasen por la escuela de las copas monomarca, que son la base sobre la que Porsche ha construido su trabajo durante décadas con las nuevas generaciones con un objetivo claro: los pilotos deben ser más rápidos, sí, pero también hay que acompañarlos en su camino hacia el profesionalismo para que se conviertan en representantes de la marca.

El trabajo de cantera, en el ADN

Recuerdo:

el casco de Thomas Preining de 2022 rememora el diseño de Walter Lechne padre.

En los últimos años, muchos jóvenes pilotos se han formado en Lechner Racing. El primero fue el estadounidense Connor de Phillippi en 2014. Luego, Sven Müller se alzó en 2016 con el título de la Supercup de la mano de Lechner y, en 2023, el danés Bastian Buus también logró esa misma hazaña. Entre medias, pilotaron para Lechner, entre otros, el posterior ganador del DTM Thomas Preining y el actual campeón Ayhancan Güven. En esta temporada, está compitiendo para los austríacos el piloto Júnior de Porsche Marcus Amand. El nombre del finlandés de 20 años ya figura en el 911 rosa con el número 2. «El trabajo con las nuevas generaciones forma parte de nuestro ADN desde que se fundó el equipo», afirma Robert Lechner. Hace solo unos días, visitó la sede de la empresa el australiano Caleb Sumich, que compite con el número 3 en la 911 Cup. Se sentó a la mesa para almorzar con Robert y Walter, junto a su madre, Christine Lechner, y degustaron el típico schnitzel vienés. Todo el que corre en Lechner Racing pasa a formar parte de la familia automáticamente. Quizá por eso la relación con los jóvenes pilotos sigue siendo buena con el paso del tiempo.

«Todos nos llegan con una cualificación excelente y con mentalidad ganadora, pues de lo contrario no se les habría seleccionado como pilotos Júnior de Porsche», explica Robert. «En ese momento, asumimos un poco el papel de hermano mayor. Y a veces, el de psicólogo».

Lo especial del trabajo en Lechner es también que los dos hermanos fueron ellos mismos pilotos exitosos. Pocos jefes de equipo pueden presumir de ello. Robert fue una figura destacada en la Fórmula 3 y, además, cuenta en su palmarés con la victoria general en las 24 Horas de Nürburgring. Walter hizo historia como el ganador más joven de su categoría en las 24 Horas de Le Mans. «Esa experiencia nos permite ver siempre las dos caras de la moneda», explica Robert. «Asumimos el papel de jefes de equipo, pero también sabemos ponernos en el lugar de los pilotos».

Trabajo en equipo:

durante la visita a Austria, el calor se percibe de inmediato, ya que el éxito duradero solo es posible con un equipo bien compenetrado. En la imagen se ve a Robert Lechner, Andoni Larumbe, Cédric Cartereau, Michael Schöch y Walter Lechner (de izq. a dcha.) conversando.

El equipo tiene su propia copa

El ambiente sigue siendo familiar incluso durante los fines de semana de carrera. La gestión de los tres coches de competición corre a cargo de solo diez empleados. La impresionante estadística de 78 victorias en total habla por sí sola. Al haberse centrado durante tantos años en las copas monomarca de Porsche, el equipo se ha convertido en todo un especialista. Son, por así decirlo, «los magos de la copa». 

En 23 años en la Supercup y con participaciones intercaladas en la Carrera Cup Deutschland, ya han pasado por sus manos más de 15 000 neumáticos Michelin, un detalle que revela a las claras su gran experiencia. «Por supuesto, eso nos ayuda», explica Walter, «pero también extraemos conocimientos de otras cosas, por ejemplo de la evolución del agarre en pista a lo largo del fin de semana. La configuración del coche en los test no tiene nada que ver con lo que ocurre en un fin de semana de Fórmula 1, donde se acumula un agarre extremo». Robert añade: «El componente más importante es siempre el factor humano». Con ello se refiere a que todos deben trabajar en equipo, desde el conductor del camión hasta el piloto, pasando por los mecánicos.

El ejemplo más impactante de hasta qué punto se vive a fondo el principio de las copas monomarca en Lechner Racing es la Porsche Carrera Cup Middle East. Walter Lechner padre, fallecido en 2020, reconoció el potencial de la región hace muchos años. Se inició como GT3 Cup Challenge y, desde la temporada 2023/2024, ostenta la denominación oficial de Carrera Cup. En este sentido, Lechner Racing juega un papel especial, ya que el equipo es el promotor y al mismo tiempo asume la dirección técnica del campeonato. Esta doble función también existe en el Porsche Sprint Challenge Central Europe. Está pensado especialmente para pilotos amateurs ambiciosos y jóvenes promesas que también compiten entre sí con los 911 Cup.

Al final, sin embargo, todos los caminos llevan a Thalgau, a la impecable nave blanca donde se guardan los 911 rosa de competición. Un taller en el que se moldea la perfección y donde se saluda a todo el mundo con un apretón de manos. Quizás ese sea precisamente el secreto de Lechner Racing: aquí, el automovilismo al máximo nivel no es solo un negocio, sino también una familia.

Las copas monomarca

Porsche Mobil 1 Supercup Porsche Carrera Cups • Porsche Challenges Porsche Trophies

515 temporadas de copas monomarca desde 1990
35 copas monomarca en 2025​​​​​​​
31 países​​​​​​​
819 pilotos en el año 2025​​​​​​​
5 continentes​​​​​​​
840 coches de carreras en el año 2025

Aquí encontrará más información sobre las copas monomarca.

Bianca Leppert
Bianca Leppert
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