Roadbook: North Coast 500

Inaugurada oficialmente en 2015, la North Coast 500 de Escocia es una de las rutas más populares del mundo. Entre el océano salvaje y las verdes Highlands, aporta dinamismo a la región y garantiza rutas inolvidables.

   

La Ruta 66. El Großglockner. La Transfăgărășan. El debate sobre la ruta más bonita del mundo ocupa a los aficionados al motor casi tanto como la cuestión de dónde tiene que estar el motor en un vehículo. En los últimos once años, la North Coast 500 escocesa se ha sumado a ese debate. Y con razón, ya que ofrece todo lo que se puede desear en un viaje por carretera, especialmente si se recorre al volante de un Macan Turbo cien por cien eléctrico. 

La ruta atraviesa las Highlands escocesas, una región que destaca por su exuberante vegetación y por espectaculares cadenas montañosas. El paisaje está salpicado de lagos, cascadas, ríos y brazos de mar. Amplias carreteras asfaltadas se alternan con tramos de un solo carril y técnicamente exigentes. Numerosos hoteles con fantásticos menús que esperan al borde del camino para descubrir de paso una historia extraordinaria que se remonta a miles de años atrás. Todo eso nos espera mientras nos preparamos en Inverness para un recorrido que quedará grabado durante mucho tiempo en la memoria. A lo largo de la ruta, no solo descubriremos lugares fascinantes, sino también personas que llevan aquí una asombrosa vida marcada decisivamente por la North Coast 500. 

Diversidad nórdica:

la variedad del paisaje no deja de sorprender. Encontramos arquitectura histórica, como en Inverness (abajo), innumerables panorámicas montañosas, animales salvajes y, por último, pero no por ello menos importante, interesantes personas que llevan una vida sorprendente a lo largo de la NC 500.

El recorrido es una creación relativamente nueva que ha surgido de la unión de una serie de carreteras que serpentean a lo largo de la costa del extremo norte de Escocia, casi tan cerca del círculo polar ártico como de Londres y con una longitud de unas 500 millas, es decir, unos 800 kilómetros. La NC 500 se inauguró oficialmente en 2015 y su desarrollo corrió a cargo de la North Highland Initiative, fundada por el actual rey Carlos III. Su objetivo es promover el desarrollo económico de la región. Dado que la red de carreteras ya existía, no hubo que asfaltar de nuevo, y apenas se necesitó invertir en infraestructura. En su lugar, se hizo una buena campaña publicitaria en las redes sociales y en el Inverness Classic Car Show. El plan fue cogiendo brío y, en los dos primeros años, el número de visitantes de la región aumentó un 26 %. Un estudio de la Universidad Caledonian de Glasgow reveló que, en 2018, la NC 500 ya había aportado unos 26 millones de euros a la economía de la región. Jeremy Clarkson recorrió la ruta en un episodio de la serie The Grand Tour y la describiría como «el mejor viaje en coche del mundo». 

Por tanto, ya es hora de que conquistemos esta carretera también para Christophorus. Nos acompaña un Macan Turbo cien por cien eléctrico en color amarillo Speed. La NC 500 empieza y acaba en Inverness, también conocida como la «capital de las Highlands» y ubicada en un pintoresco emplazamiento a orillas del río Ness, que da nombre al famoso mito del lago Ness. Su paisaje urbano está caracterizado por la arquitectura victoriana y los edificios históricos. No existe una única dirección oficial para la ruta que tenemos por delante, pero conducir en sentido antihorario tiene la ventaja de que se pueden dejar para el esprint final las mejores vistas y las carreteras más estrechas del oeste. 

Nos dirigimos hacia el noreste por Black Isle. A la derecha, el salvaje mar del Norte; a la izquierda, las colinas cada vez más grandes que hacen famosa a la región. Se trata de un paisaje antiguo muy marcado por el hombre, en el que las fértiles tierras de cultivo están salpicadas de cruces celtas de 1200 años de antigüedad, un elemento importante del arte medieval y testimonio de la tradición histórica. Tras una hora aproximadamente, llegamos a Glenmorangie House en Tain, un elegante hotel boutique. Construido originalmente como casa de huéspedes para la cercana destilería, recientemente se ha renovado en profundidad. Es conocido sobre todo por su cocina creativa. Allí se sirven vieiras recién pescadas de la región, seguidas de un delicado cordero asado. En verano, a veces se acompaña a los huéspedes a la colina que hay detrás de la casa para recolectar ingredientes como ortigas y ajo silvestre que luego se emplean para la cena. La casa es un lugar donde disfrutar de experiencias culinarias y, al mismo tiempo, un escenario perfecto.

Lo más destacado de la región:

la Glenmorangie House, situada en la costa noreste, es famosa por su alta cocina preparada con delicadeza utilizando ingredientes frescos de la región (arriba). A pocos minutos de la North Coast 500 se encuentra Royal Dornoch, el tercer campo de golf más antiguo del mundo y un clásico campo links (abajo). Este tipo especial de campo destaca sobre todo por sus calles duras, sus profundos búnkeres de arena y sus condiciones de viento tormentoso.

A la mañana siguiente, nos ponemos en marcha temprano, pero la siguiente parada está cerca. A solo media hora al norte se encuentra el campo de golf Royal Dornoch. El primer partido en este green legendario se jugó allá por el año 1616. Ya en 1964, el experto estadounidense en golf Herbert Warren Wind lo describió como «el campo más natural del mundo» y añadió que ningún golfista se puede considerar completamente formado hasta que no haya jugado y aprendido en el Royal Dornoch. No hace falta ser socio para jugar aquí, pero es recomendable reservar. Si en el primer partido los deportistas llegaron previsiblemente a caballo, hoy acudimos en un Macan Turbo con 470 kW (Macan Turbo: consumo combinado de electricidad (WLTP) 20.7 – 18.4 kWh/100 km, emisiones combinadas de CO₂ (WLTP) 0 g/km, CO₂ class A ), es decir, unos 639 caballos de potencia. 

Cuanto más nos alejamos de Inverness, más tranquila se vuelve la NC 500. Castillos palaciegos, impresionantes vistas costeras y pintorescos pueblecitos pesqueros nos sirven de puntos de referencia mientras conducimos el SUV eléctrico por la A9 cada vez más hacia el norte. Nuestro destino para pernoctar es el castillo de Mey, del siglo XVI, que en su día fue rescatado de su estado de deterioro por la difunta reina Isabel (la «Reina Madre»). Ella pasaba allí más de un mes al año y, hoy en día, el rey Carlos III sigue la tradición y, según se dice, aún disfruta allí siempre de sus vacaciones. 

Nada más ver el castillo, queda claro que esta no va a ser una visita cualquiera. No hace falta ser miembro de la familia real para alojarse en Granary Lodge, el nuevo y lujoso bed & breakfast situado en los terrenos del castillo. Aquí sí que se siente uno como un rey: pasamos una noche siguiendo los pasos de la reina Isabel en un castillo tan perfectamente conservado como si la monarca lo hubiera abandonado hace solo cinco minutos. Sus pequeñas botas de goma están al lado de la puerta de entrada, junto a una bandeja con conchas que recogió durante sus paseos diarios. Testigos silenciosos que, sin embargo, tienen mucho que contar.

Alojamiento real:

la reina Isabel (la «Reina Madre») salvó de la ruina el castillo de Mey, donde pasaba los meses de agosto y octubre hasta su muerte en 2002. La familia real británica lo sigue utilizando hoy en día, pero el castillo abre al público cuando no está allí.

Un trabajo glamuroso:

Hana Sutherland, de 21 años, compagina sus estudios con el trabajo en el castillo de Mey.

Hana Sutherland, empleada del castillo y estudiante de la Universidad de las Highlands y las Islas, creció aquí en la región. «La NC 500 ha abierto muchas oportunidades nuevas para la región, desde empresas y puestos de trabajo hasta proyectos comunitarios», explica. «Es fantástico ver cómo vive y trabaja la gente aquí y descubrir cómo encuentran siempre formas de atraer a los demás a la vida local y motivarlos a participar».

En armonía con la naturaleza:

los bosques del castillo de Mey ofrecen resguardo contra los fuertes vientos que soplan desde Pentland Firth.

En la siguiente parada nos hacemos una idea de lo que quiere decir Sutherland exactamente. Conducimos el Macan por la costa hasta la central mareomotriz de MeyGen, donde se respira otro tipo de energía y entusiasmo. La central mareomotriz más grande del mundo, situada en la costa norte, produce energía sostenible desde 2016 gracias a las corrientes marinas.

La corriente genera electricidad:

Fraser Johnson trabaja en la central mareomotriz más grande del mundo.

«En Pentland Firth hay una de las corrientes de marea más rápidas del mundo, y el Inner Sound es como un embudo natural que empuja enormes cantidades de agua a través de un canal estrecho entre el Atlántico y el Mar del Norte», explica Fraser Johnson, director de operaciones y activos. «Las turbinas del fondo marino funcionan básicamente como aerogeneradores submarinos, solo que se mantienen invisibles. Además, a diferencia del viento, las mareas son totalmente predecibles. Es una sensación muy gratificante participar en un proyecto que realmente puede marcar la diferencia en la lucha contra el cambio climático». Queremos comprobar qué significa eso exactamente, así que aceptamos la oferta de Johnson para recargar el Macan en la subestación de MeyGen. Vamos a conducir con la energía del océano y, además, en un deportivo. Fraser Johnson no oculta su orgullo. «Crecí aquí», explica. «Tener ahora la oportunidad de trabajar en algo que no solo es pionero, sino que también está arraigado en esta región, es algo muy especial».

El orgullo parece ser una característica común de las personas que viven y trabajan a lo largo de la NC 500. Se sienten orgullosos de la belleza de su tierra natal, pero también de la forma en que están forjando juntos el futuro gracias a los tesoros de la naturaleza, al extraordinario patrimonio de Escocia y al espíritu pionero por el que son famosos desde hace mucho.

Estas cualidades se hacen evidentes nada más llegar a Castletown, donde Claire y Martin Murray están transformando las ruinas de un antiguo molino en la nueva destilería de whisky Stannergill. «Con un par de tormentas más, el molino se habría venido abajo por completo», comenta Martin entre risas. Pero ahora el antiguo edificio de piedra es un hervidero de actividad, mientras los artesanos lo restauran con esmero para devolverle su antiguo esplendor. «Tenemos tres hijos pequeños y queríamos criarlos aquí, donde crecimos nosotros mismos», explica Claire. «Pero eso no es fácil, porque esta región tiene una economía rural bastante frágil, con una población en declive y pocas oportunidades laborales, así que hemos creado nuestras propias perspectivas».

Sin la NC 500, probablemente no habrían tomado esta decisión. «Establecimos el negocio antes de que la NC 500 se hiciera famosa. Nuestra tienda no era más que una estantería en la oficina», recuerda Martin. «Pero, de repente, se empezaron a formar colas de gente en el aparcamiento bajo la lluvia torrencial esperando para comprar, así que abrimos una tienda de verdad y no nos hemos arrepentido nunca». La NC 500 garantiza unos ingresos rentables y permite tener contratados empleados durante todo el año, no solo por temporadas. En resumen, una típica situación en la que todos salen ganando.

Una imagen como un óleo:

la larga tradición de las Highlands se revela al borde del camino en Reay Forest Estate.

Después de Thurso, la NC 500 hace honor a su nombre y nos lleva al extremo norte de Gran Bretaña. Pronto apreciamos la maniobrabilidad del Macan al tomar por primera vez una carretera de un solo carril con apartaderos, muy habituales en la ruta, pero, mientras la carretera serpentea alrededor del antiguo fondeadero vikingo de Loch Eriboll, merece la pena dedicar un tiempo a disfrutar de las vistas. Todos los compañeros de viaje coinciden en que esta es la etapa más bonita hasta ahora, y la Lundies House en el pueblo de Tongue, con ocho dormitorios, es el emplazamiento más espectacular hasta el momento. El hotel boutique combina la frialdad escandinava con tonos terrosos, todo ello complementado con suelos de madera pulida y muebles fabricados por artesanos escoceses. Las altas ventanas dejan pasar la fría luz del norte a través de antiguas contraventanas muy hermosas. Las vistas son impresionantes. Por la noche, disfrutamos de marisco procedente directamente de las aguas que hay justo debajo del hotel, además de carne de caza acompañada de verduras cosechadas una hora antes en el jardín amurallado. Nada en Lundies parece llamativo o complicado, pero todo se hace con una precisión milimétrica.

Vistas auténticas:

antiguas casas de piedra alojan a los huéspedes en Lundies House.

La NC 500, a las puertas:

Dan Rose-Bristow, propietario del Torridon Hotel, y su 911 Carrera 3.2 Coupé (serie G) de 1989. Abajo: dinamismo al norte de Kylesku Bridge.

A la mañana siguiente, cruzamos la calzada de Kyle of Tongue. Aquí se pueden observar numerosos animales salvajes, como focas o nutrias e incluso águilas reales y pescadoras. La carretera de un solo carril serpentea por el paisaje. El asfalto se vuelve más ancho y despejado a medida que nos dirigimos hacia el sur, rumbo a Kylesku Bridge, uno de los lugares más populares de la ruta. El último destino del día es el Torridon Hotel, en la pequeña localidad de Achnasheen. Allí conocemos al propietario, Dan Rose-Bristow, y a su querido 911 Carrera 3.2 Coupé (serie G) del año 1989. Nos espera en el Porsche Destination Charger. Mientras se carga el Macan, aprovechamos para visitar el bar, que hace honor a la reputación de las Highlands. «El marketing de la NC 500 ha sido fenomenal y, sin duda, ha atraído aquí a muchos dueños de coches espectaculares», afirma Dan.

«Lo notamos especialmente en temporada baja, que es una época del año mucho más animada y probablemente la mejor para la NC 500. Hay menos mosquitos y menos autocaravanas». Para él, es importante destacar que los visitantes deben ser comprensivos con el modo de vida de la gente local. «Por experiencia propia, puedo decir que no hace falta conducir un Porsche pisando a fondo para disfrutar realmente de las carreteras de aquí arriba».

El consejo de Dan no podría ser más oportuno, ya que al día siguiente la NC 500 nos lleva a la península de Applecross. Hasta mediados del siglo XIX, solo se podía acceder a ella por mar y, aún hoy, el Bealach na Bà —que en gaélico escocés significa «paso del ganado»— es probablemente el tramo más exigente de toda la ruta. Curvas cerradas increíblemente estrechas. A un lado, los escarpados acantilados; al otro, la profundidad del abismo. Aquí, el Macan con tracción a las cuatro ruedas demuestra sus virtudes.

Sea como fuere, se siente un cierto alivio cuando la carretera se ensancha de nuevo al pie del Bealach na Bà. El Macan recorre la ruta sin esfuerzo, mientras reflexionamos sobre todas las cosas que hemos aprendido de la North Coast 500, la zona, la gente y las complejas relaciones que hay entre todos ellos. En una parada intermedia, conocemos a David Richardson, director de desarrollo y participación de NC 500 Ltd. «Si alguien vive aquí y le importa que sus hijos encuentren trabajo, tendrá una visión positiva de la NC 500», explica. «Pero si se ha mudado aquí para disfrutar de la tranquilidad, que en parte se ve alterada por vehículos que no se conducen precisamente con mucho respeto, es posible que opine de otra manera». Por eso, en la página web de la NC 500 hay ahora una declaración de compromiso que insta a los visitantes a no dejar huellas, a conducir de forma responsable, a respetar el medioambiente y a apoyar a las empresas y organizaciones benéficas locales. Son cosas que parecen obvias, pero que cobran aún más importancia cuando uno ha recorrido la ruta por sí mismo.

Final exigente:

hasta mediados del siglo XIX, solo se podía llegar por mar a la península de Applecross. Actualmente, el Bealach na Bà —«paso del ganado» en gaélico escocés— es uno de los recorridos más exigentes de Europa.

La vida junto a la NC 500:

David Richardson, director de NC 500 Ltd, se alegra del éxito de la ruta, pero también aconseja una conducción responsable.

Llegamos ya a los últimos kilómetros, pero aún nos espera una sorpresa. Conducimos bordeando el lago Ness, hogar del famoso monstruo. El primer informe de un avistamiento de «Nessie» corrió a cargo de la propietaria de un hotel en 1933, y fue el periódico local el que empezó a referirse a él como un monstruo. El mito corrió como la pólvora durante generaciones y se convirtió en un fenómeno turístico. Del mismo modo, la NC 500 se ha convertido en un pequeño fenómeno. Desde hace más de diez años, es una de las rutas más espectaculares del mundo. Quien la recorre con respeto tiene la oportunidad de descubrir una región fascinante y, sobre todo, conocer a las personas extraordinarias que viven allí. 

Tras las huellas del estampado tartán

La historia del estampado tartán en Porsche se remonta a la década de 1970, cuando se empleó por primera vez en el interior del 911. En el castillo de Leod, hogar del clan Mackenzie, buscamos pistas al respecto. Junto al Macan, también nos acompaña el 911 Turbo 50 Years, cuyo interior está decorado con el tartán Weathered Dress Mackenzie. En una conversación con el vizconde Tarbat y su padre, el conde de Cromartie y jefe del clan Mackenzie, descubrimos la importancia de los clanes. «Ya no podemos desfilar por la A9 con espadas y mosquetes», comenta el conde con un guiño. «Pero sí podemos exhibir con nuestro tartán que pertenecemos a un clan. Los clanes vinculan a las personas independientemente de su color de piel, religión u orientación política».

El legado de los Mackenzie: lea en Porsche Newsroom el artículo sobre la búsqueda de pistas al respecto.

Ben Samuelson
Ben Samuelson
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