Aquí nadie se rinde

No hay mejor título para esta entrevista que el nombre de la fundación con la que la actriz Ana Claudia Talancón lleva colaborando durante años y que ha ayudado a miles de familias a enfrentar la experiencia más dura de sus vidas: el cáncer infantil.

   

Cada cuatro horas, un niño o una niña fallece de cáncer en México, según datos de la Fundación Aquí Nadie Se Rinde (ANSeR). Esta enfermedad es la segunda causa de muerte en menores de 5 a 14 años, solo superada por los accidentes. Cerca de 7000 niños menores de 18 años son diagnosticados anualmente con algún tipo de cáncer y el 10 % requiere un trasplante de médula ósea como única esperanza de vida. Sin embargo, solo el 30 % de estos pequeños encuentra un donante compatible en su familia, mientras que el resto depende de la búsqueda de un donante externo y de apoyo para superar los enormes desafíos emocionales y financieros que la enfermedad conlleva. Además de su compromiso con los niños y las familias de Aquí Nadie Se Rinde, la actriz Ana Claudia Talancón ha encontrado en Porsche un aliado en la promoción de causas sociales. La actriz participa en iniciativas de la marca que destinan parte de cada venta a investigación y programas de apoyo en salud, demostrando cómo el mundo del automovilismo y la solidaridad pueden unirse para generar un impacto positivo en la sociedad.

¿Por qué decidiste colaborar con Aquí Nadie Se Rinde? 

Mi primer contacto fue a través de un proyecto de actuación. Interpretaba a una paciente terminal de cáncer y sugerí a la compañía que pudiéramos habilitar una línea de ayuda para recaudar fondos para alguna fundación. Fue entonces cuando conocí a ANSeR y a Laura Vidales, la fundadora. Su historia, el haber perdido a su hijo, paciente de cáncer, y canalizar ese dolor para salvar a otros niños, me conmovió profundamente. Quise formar parte de ese proyecto de amor y entrega.

¿Cuál es tu rol dentro de ANSeR? 

Soy la guía y el motor que impulsa los proyectos. Pero esto no es un trabajo de una sola persona. Tengo un equipo increíble y un patronato que rige la fundación con total transparencia y organización. Cada peso está registrado y cada acción tiene un responsable. Esa claridad me da la confianza para invitar a más personas a involucrarse.

Ayuda incalculable:

Gracias a la labor de ANSeR, familias de niños con cáncer reciben apoyo emocional, financiero y educativo.

¿Cómo es tu equipo?

Son profesionales con un gran corazón y muy organizados. Todo está estructurado con absoluta transparencia. Cada evento, cada proyecto, cada relación con hospitales como el Instituto Nacional de Pediatría y el Hospital Federico Gómez están perfectamente coordinados. Eso me da tranquilidad y orgullo, porque sé que lo que hacemos llega a quienes más lo necesitan.

En estos años, ¿qué meta de la fundación te ha generado especial satisfacción? 

La satisfacción más grande es ver cómo hemos crecido ayudando cada día a más familias. La fundación comenzó apoyando a 30 personas y hoy impacta a miles. Además de los trasplantes de médula ósea, llevamos a los niños a parques recreativos, apoyamos la investigación para nuevos métodos de detección y brindamos educación y acompañamiento emocional. Ver a estos niños crecer y desarrollarse plenamente es lo más gratificante.

Imagino que en esta labor hay momentos muy difíciles, pero también experiencias profundamente conmovedoras. ¿Cuál es el recuerdo que más te ha marcado?

Uno de los momentos más emotivos fue el video que realizamos para celebrar los 20 años de la fundación. Crearon una caricatura de Andrés, el hijo de Laura, y pudimos interactuar con él digitalmente. Ver a Laura y Pepe emocionarse hasta las lágrimas me llenó de alegría. Fue un recordatorio de que todo el esfuerzo tiene un sentido profundo.

La sonrisa de un niño:

El mejor recordatorio de por qué esta labor es tan necesaria.

Momentos de alegría:

En los eventos de la fundación, voluntarios, familias y niños comparten juegos, diversión y todo tipo de experiencias llenas de esperanza.

Tras tantos años de compromiso, ¿cómo logras mantener la esperanza y la energía frente a los retos que enfrentan las familias y los niños?

La pasión que veo en los líderes de la fundación y el amor con el que trabajan por cada niño me dan fuerza. Saber que podemos ayudar a más familias, ver cómo crece el impacto de los programas y constatar que los niños tienen mejores oportunidades me da energía para no rendirme nunca. Aunque hay momentos difíciles, estas pequeñas victorias nos impulsan a seguir adelante y a comprometernos aún más.

He tratado de ponerme al día con tu carrera y es complicadísimo, no paras. ¿Qué has hecho últimamente?

He estado en Accidente, en Netflix y en la obra de teatro de terror El Sótano, de Fernando Solera, en la Ciudad de México. Ha sido una experiencia intensa y gratificante ver al público al filo de su asiento.

Te tengo que preguntar —muchos somos fans—, ¿en dónde te vamos a ver próximamente? 

No puedo contarlo todavía. Voy a pasar una temporada en España y estoy cerrando dos películas que aún no puedo anunciar. Pero pronto habrá sorpresas.

Espíritu infatigable:

La energía de Ana Claudia se refleja en su compromiso con la fundación y en cada proyecto artístico que emprende.

¿Cómo logras equilibrar tu carrera artística, tu vida personal y tu compromiso social?

Es cuestión de pasión y organización. Me gusta involucrarme en los detalles, incluso en las producciones, con pequeños gestos que alegran a mi equipo. Y siempre llevo conmigo a mi perrito Polo. Todo lo que hago tiene que ser con propósito, ya sea actuar, apoyar la fundación o colaborar con iniciativas como Porsche.

¿Qué nos puedes contar de esta colaboración con Porsche?

Es una relación muy gratificante. Porsche destina parte de la venta de nuevos modelos a investigación en salud. Es increíble la capacidad que tienen las marcas para movilizar no solo recursos, sino también personas, cuando se alinean con causas sociales. En un evento de Porsche que reunió a mujeres líderes conocí a Karen León, directora de la Carrera Panamericana. La labor de la fundación le conmovió tanto que la invitamos a que nos hiciera una visita. Vivió una experiencia hermosísima, compartiendo momentos muy especiales con los niños y sus familias.

¿Crees que el arte y la visibilidad pública pueden ayudar a las causas sociales?

Definitivamente. Mi trabajo como actriz me ha permitido dar visibilidad a la fundación, generar apoyo y amplificar sus causas.

Como mexicana orgullosa de serlo, ¿quieres regalarnos un consejo para las jóvenes que empiezan su carrera profesional?

Observen en qué son buenas y qué es lo que disfrutan, y enfóquense en sus habilidades naturales. Practiquen y perfeccionen, pero sobre todo, estén bien consigo mismas, porque todo lo que hacemos repercute no solo en nuestra vida, sino en la de los demás. Observar, practicar y disfrutar es la clave para construir una carrera sólida y significativa. Y sobre todo, nunca rendirse. Aquí nadie se rinde. 

Ana Claudia Talancón

Nacida en: Cancún
Año modelo: 1980
Partes: 100 % mexicana, abuela española
Dónde comienza tu carrera profesional: en Ciudad de México, televisión y cine con 15 años
Dónde te gustaría terminar tu carrera profesional: no pienso en el futuro, lo único que tenemos es el presente, quiero seguirlo disfrutando todo con amor y pasión
Un lugar para vivir: en la selva, en Cancún
Un lugar para trabajar: Los Ángeles, me encanta tener cerca el mar
Un lugar para vacacionar: la playa, soy feliz con ropa ligerita
Cocina favorita: mexicana, soy muy ecléctica, me gusta el picante
Bebida favorita: agua de maracuyá
Un libro: Tao Te Ching, de Lao Tse
Una peli: Los Olvidados, de Buñuel
Autos eléctricos, ¿moda o necesidad?: una necesidad, totalmente

José Carlos de Mier
José Carlos de Mier
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