Un lugar para el alma
En Langkawi, la familia Lim tiene un ritual muy personal. Hacen habitualmente excursiones juntos por la isla. Para ellos, sus coches deportivos son mucho más que vehículos: simbolizan la comunidad.
911 GT3 RS: consumo combinado de combustible (WLTP) 13.2 l/100 km, emisiones combinadas de CO₂ (WLTP) 299 g/km, CO₂ class G , CO₂ class weighted combined G
Por la noche, Kuala Lumpur se transforma en un resplandor futurista. A los pies de las Torres Petronas, el calor de la noche tropical se adhiere a la piel, las torres se elevan como esculturas hacia el cielo y, en medio de todo ello, se encuentra Derrick Lim con una sonrisa radiante y la mano derecha sobre el pecho. El saludo malasio es un símbolo de respeto: no solo se saluda con la mano, sino también con el corazón. Y eso es precisamente lo que irradia Derrick Lim. Ha traído consigo un 911 GT3 RS (991) en color verde lagarto que se integra perfectamente en el espectro cromático nocturno de la ciudad. Es solo uno de los ejemplares de su impresionante flota, que tendremos el placer de conocer en los próximos días.
El preludio nocturno es breve, pero es un momento importante para Derrick Lim. Afirma que el horizonte de Kuala Lumpur por la noche es precioso, así que hay que disfrutarlo al menos una vez con el 911 antes de acompañar a Lim y a su familia en los próximos días a una excursión familiar muy especial.
A la mañana siguiente, nos reunimos con Lim en Desa ParkCity, al noroeste de la ciudad, una zona ideal para las familias con un paisaje precioso, exuberantes zonas verdes, parques y lagos. Aquí, los Lim viven en una magnífica finca delante de la que siempre hay sitio para tres modelos de Porsche. «Somos una familia Porsche», afirma Derrick Lim con una sonrisa. Suena exagerado, pero es literal: «Las compras se deciden de forma colectiva». Además de su esposa Caryn, una dentista de 38 años, también participan su hermano y socio Darrell, así como sus hijas Sarah, de seis años, y Sania, de cinco. En esta estructura familiar, también tienen voz y voto sus padres, Amah y Atuk. Solo Safia, de un año, tendrá que esperar un poco más para aportar sus propias sugerencias. «Eso nos define como comunidad», afirma Lim. «Mis hijas son incluso las encargadas de poner los nombres». Así, el 911 GT3 RS (992) se ha bautizado como «Wal», el 911 Dakar (992) se llama «coche de acampada» y el 911 Sport Classic (992), simplemente «coche familiar». Actualmente, la familia posee doce vehículos Porsche. La mitad están guardados en Kuala Lumpur y la otra mitad en la isla de Langkawi, frente a la costa oeste de Malasia.
Sala sagrada:
Derrick Lim tiene guardada la mitad de su colección de coches deportivos en un garaje cerca del aeropuerto de Langkawi.Derrick Lim está muy vinculado a la marca desde 2008. Tras afiliarse al Porsche Club Malaysia, fue elegido presidente muy rápido. Bajo su dirección, el club alcanzó hitos importantes: convoyes de hasta 320 vehículos Porsche por el centro de Kuala Lumpur, desfiles en el Circuito Internacional de Sepang, rutas de larga distancia de más de 2000 kilómetros, la fundación de varios clubes en la región y salidas organizadas para huérfanos, todo ello con la experiencia comunitaria como eje central. En un año se pueden programar hasta sesenta actividades. Lim dejó el cargo de presidente el año pasado, pero su pasión por Porsche se mantiene intacta: forma parte de los GT-Circles propios de la marca, sigue participando en los eventos del club junto con su familia y es miembro vitalicio.
Para Lim, Porsche es mucho más que una simple pasión. «Los deportivos son también vehículos sociales», explica. «Pueden unir a las personas y despertar una alegría insospechada». Su primer Porsche ya fue un proyecto conjunto. «Lo compré en 2007 con mi hermano Darrell», relata. «Para mí, conducir un Porsche siempre ha sido algo colectivo». También dirige su empresa minera junto con su hermano, así que la familia está siempre presente en su vida.
Simbiosis perfecta:
el 911 GT3 RS (991) de Derrick Lim en color verde lagarto se funde con el verde intenso de la selva tropical al noreste de Kuala Lumpur.En Desa ParkCity, Derrick Lim empieza el día tomando un café con hielo. La dinámica topografía de la capital malasia encaja con su ritmo de vida. Viaja mucho por motivos de trabajo y aprovecha los días libres para estar con su mujer y sus hijas o buscar el equilibrio meditativo en el Kuala Lumpur Golf & Country Club. «La concentración necesaria para jugar al golf es similar a la que hace falta para conducir por carreteras sinuosas», afirma. Mientras que sus modelos Cayenne y Macan, unos espaciosos vehículos familiares, permanecen siempre en Kuala Lumpur, los modelos de dos puertas están en Langkawi. A menudo, la familia hace excursiones a la isla para disfrutar de los coches deportivos y de la compañía. Hoy es uno de esos días. Empieza el fin de semana y los Lim se preparan para escapar del ajetreo de Kuala Lumpur.
A través de la selva:
en Langkawi, a menudo se cruzan macacos en el camino.Unas horas más tarde, llegan al aeropuerto internacional de Langkawi, en la costa oeste, tras un vuelo de unos 50 minutos. Va su hermano Darrell con su novia Miko, sus padres Amah y Atuk, así como su esposa Caryn y sus hijas. No falta nadie. El archipiélago de Langkawi es el contrapunto a Kuala Lumpur: interminables playas de arena blanca, manglares, cascadas y clima tropical. «La isla es un lugar para el alma», dice Lim. «Aquí se puede disfrutar plenamente de la libertad». Y de la conducción.
En un garaje climatizado no muy lejos del aeropuerto se encuentra la otra parte de la colección Porsche: un 911 S/T (992), un 911 Sport Classic (992), un 911 Dakar (992), un 718 GT4 RS y un 911 GT2 RS (991). Una excursión típica de los Lim en Langkawi incluye cinco vehículos, tres generaciones y siempre el mismo destino, el Westin Langkawi Resort & Spa, en el sureste de la isla. Este complejo con playa, ideal para familias, ofrece un refugio idílico a orillas del mar de Andamán, pero la llegada al hotel no está prevista hasta la noche, ya que de camino aún les esperan algunas sorpresas.
Empieza el viaje, primero en autobús hasta el garaje y luego en los coches deportivos. Está lloviendo, y los limpiaparabrisas marcan el ritmo mientras se abre el horizonte. Lo que viene después es un ritual bien ensayado: parada para repostar, pausa para un café, contacto por radio. Y, sobre todo, el placer de conducir entendido como experiencia colectiva. Los cinco deportivos se abren paso a través de la selva, curva tras curva.
Ritual isleño:
tres generaciones, cinco vehículos: para los Lim, una excursión conjunta a Langkawi es parte indispensable de un fin de semana perfecto.Para la pausa del almuerzo, el grupo se dirige al restaurante del Datai Langkawi, un hotel de lujo en el extremo noroeste de la isla. Amah y Atuk se sientan en su mesa habitual en la terraza. Las conversaciones sobre el modelo Porsche favorito de cada cuál se superponen a las risas de los niños. «Venimos aquí precisamente por estos momentos», subraya Lim. «No hay nada más bonito que compartir una pasión con los seres queridos».
El tiempo pasa, se disfruta de cada momento y va cayendo la tarde. Próxima parada, Perdana Quay Light House, un faro con una llamativa fachada de ladrillo y unas vistas de ensueño al océano que se extiende detrás. El trayecto hasta allí es exigente, puesto que la última carretera no está asfaltada y se avanza en plena naturaleza tropical. A la llegada de la comitiva, los macacos autóctonos provocan un breve revuelo. Los Lim se lo toman con calma. Se nota su alegría, porque para ellos es un espacio simbólico, un refugio y un lugar secreto para hacer bonitas fotos al atardecer.
Una vez que el sol se ha ocultado por completo en el mar, todos se ponen de nuevo al volante para adentrarse en la naturaleza salvaje de Langkawi. Su destino es el restaurante Cili Kampung. «Nuestro lugar ideal para terminar una velada perfecta», explica Lim. Sobre la mesa se sirven especialidades malasias típicas: Ayam Sambal (una salsa picante a base de chile), Masak Lemak (arroz con leche de coco) y Sambal Sotong Petai (un plato picante de calamar). El ambiente es festivo, y los Lim disfrutan visiblemente de la velada.
Un momento de calma en la isla de Langkawi:
Derrick Lim, observando el mar de Andamán.«Para nosotros, Langkawi significa bajar el ritmo», resume Derrick Lim al final del día. «Aquí siempre vivo los momentos más felices, es decir, los que paso con mi familia. Y a veces también solo, en uno de mis coches deportivos».
Más información
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Datos de consumo
718 Cayman GT4 RS
911 GT3 RS
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13,2 l/100 km
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299 g/km
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G Class
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G Class
Macan Turbo
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20.7 – 18.4 kWh/100 km
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0 g/km
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A Class