Modelo conmemorativo

F. A. Porsche habría cumplido 90 años el 11 de diciembre de 2025. Para celebrarlo, Porsche AG recuerda al diseñador que creó este icono con un modelo conmemorativo del 911. Un recorrido tras su legado en Zell am See (Austria).

   


Montañas, nieve y un frío gélido. El paisaje que rodea Zell am See, en la región de Salzburgo, exhibe toda su belleza invernal en esta mañana de enero. El Großglockner, la montaña más alta de Austria con 3798 metros, parece bañado en azúcar glas.

Gut Heuberg:

el edificio agrícola y el granero llevaban mucho tiempo sin utilizarse. Ahora se está construyendo aquí el «Flat 6 Ranch».

¿Será realmente buena idea conducir en una mañana tan helada un coche que aún no ha recorrido ni un kilómetro, un 911 nuevo del que por el momento solo existe un único ejemplar en todo el mundo? ¿La primera y hasta ahora única pieza de coleccionista basada en el GT3 con paquete Touring (992) en honor al hombre que en su día fue responsable del diseño inconfundible del 901 (el posterior 911)?

Bonitos recuerdos:

Mark Porsche visita el lugar de su infancia con el 911 conmemorativo.

Mark Philipp Porsche, el hijo menor de Ferdinand Alexander Porsche, no lo duda ni un segundo. Los neumáticos de invierno están montados en llantas Sport Classic pintadas en negro (con brillo satinado) que llevan el grabado exclusivo «GT3 90 F.A.P.». Las carreteras están despejadas de la nieve fresca y el cielo está encapotado, pero la visibilidad sigue siendo buena: «Seguro que va bien», dice en tono jocoso y arranca el motor con un giro resuelto a la izquierda del volante, puesto que no hay botón de arranque. Inmediatamente, los 510 CV (375 kW; 911 GT3 90 F. A. Porsche: consumo combinado de combustible (WLTP) 13.8 – 13.7 l/100 km, emisiones combinadas de CO₂ (WLTP) 312 – 310 g/km, CO₂ class G , CO₂ class weighted combined G ) del motor atmosférico de cuatro litros cobran vida con un profundo rugido. Selecciona la marcha y maniobra cuidadosamente con este preciado ejemplar a través de la puerta abierta del granero, que no es demasiado ancha. Al poco tiempo, Mark Porsche ya conduce con soltura en su viaje inaugural por la finca familiar de Gut Heuberg. Conoce el lugar al dedillo, ya que creció aquí junto a sus hermanos Ferdinand Oliver y Kai Alexander.

Punto de referencia familiar

El pasado diciembre habría cumplido noventa años su padre Ferdinand Alexander, a menudo llamado «F. A.». Falleció en 2012 a los 76 años. Autor de una prolífica obra, el diseñador no dejó ninguna biografía escrita, es decir, que no existe ninguna retrospectiva autorizada de su vida.

Primera salida:

a pesar de la nieve y el hielo, Mark Porsche emprende un recorrido por la finca familiar.

Lo que sí dejó fueron compañeros de viaje, recuerdos, lugares, materiales, colores... y sus creaciones históricas, de las cuales el 911 es sin duda la más importante. «La inspiración para este diseño único con motivo de su cumpleaños redondo vino de la familia», cuenta Porsche. «¿Cómo habría configurado él un 911 en nuestros días?». En el marco del programa Sonderwunsch, se creó una pieza única para Mark Porsche. Este homenaje sirvió posteriormente a Porsche AG como base para una oferta limitada a otros 89 ejemplares para sus clientes.

Tras su estreno mundial en diciembre de 2025, el primer ejemplar ha llegado ahora a su hogar en Gut Heuberg. Los otros 89 se podrán encargar a partir de abril de 2026, y los clientes podrán personalizar aún más su vehículo conmemorativo con el asesoramiento exclusivo en Zell am See a cargo del equipo de Sonderwunsch. El paquete incluye una edición exclusiva del legendario Porsche Design Chronograph I y una bolsa de viaje especial.

La finca, situada sobre el río Salzach cerca de Zell am See, tiene un valor incalculable para la familia. Este lugar es mucho más que una propiedad histórica también para Porsche, que actualmente es, entre otras cosas, miembro del Consejo de Supervisión y del Consejo de Administración de varias empresas del grupo Volkswagen. Se trata de un compendio de infancia, naturaleza, trabajo y retiro, un punto de referencia cargado de emotividad dentro de la historia familiar. «Mi madre, Brigitte, solía decirle a mi padre: “Para ti, este terruño es como la niña de tus ojos”», relata Mark Porsche: «Él le tenía mucho cariño».

Calma y naturaleza:

la mansión de la finca Gut Heuberg se encuentra sobre el valle del Salzach, cerca de Zell am See. F. A. Porsche se mudó aquí con su familia en la década de 1970.

Este lugar guarda el legado de la familia en su contexto histórico. Zell am See es un enclave central para la familia, para Porsche Design y para el propio Ferdinand Alexander Porsche. No muy lejos de Gut Heuberg se encuentra Schüttgut, en Zell am See. Allí se retiraron los Porsche-Piëch durante la Segunda Guerra Mundial, y allí creció F. A. en parte con sus hermanos y primos. Y a esa misma región regresó en 1974 con Porsche Design, dos años después de haber fundado la empresa en Stuttgart junto a su hermano Hans-Peter. La influencia de su lenguaje de diseño va mucho más allá del mundo del automóvil. La naturaleza, la tranquilidad y la distancia respecto al día a día industrial no eran para él una contradicción con el diseño; muy al contrario, lo consideraba su requisito previo.

La reducción como actitud

F. A. Porsche no era hombre de gestos grandilocuentes. Nunca entendió el diseño como un fin en sí mismo, sino que la forma debía estar subordinada a la función, y los materiales debían ser auténticos. Por su parte, los detalles solo se debían utilizar cuando tuvieran sentido. El famoso Porsche Junior, un trineo para cuya construcción se inspiró en sus propios hijos, es una prueba de ello que se cita con frecuencia. Se trata de un objeto sin adornos, pero con una idea clara y con múltiples usos. En el marco del proyecto Sonderwunsch, también se ha reeditado este modelo, del que se fabricarán noventa ejemplares.

Como padre, F. A. Porsche siempre estaba presente y era didáctico y curioso. «La familia era muy importante para él», recuerda el menor de los tres hijos. Las manualidades en familia formaban parte del día a día, al igual que coger cualquier cosa imaginable para retocarla y mejorarla.

Visionario:

Ferdinand Alexander Porsche tendría ahora noventa años. No solo fue crucial en la historia de la marca con el 911 o el 904, sino que también marcó tendencias fundamentales en el mundo del diseño en general. Su oficina (abajo) sigue hoy tal y como la dejó en 2012.

Nada se quedaba intacto ni se aceptaba simplemente porque sí. «Mi padre estudiaba constantemente los productos, ya fueran mecheros, cámaras o bolígrafos, y se preguntaba: ¿cómo se podría mejorar?».

En Gut Heuberg, sin embargo, F. A. no era diseñador ni empresario, sino ante todo un hombre de familia. «Entre semana iba de traje o con sus inseparables chaquetas», cuenta Porsche, «y, los fines de semana, llevaba pantalones de cuero». Entonces, el apasionado cazador se adentraba en el bosque con sus hijos y el perro, «con la mirada abierta al paisaje, los animales y los cambios».

Esa cercanía a la naturaleza también marcaba la vida cotidiana. Mark Porsche describe cómo él y sus hermanos pasaron gran parte de su infancia en la finca, que en aquel entonces todavía se utilizaba para la agricultura: se recogía leche, se alimentaba a los terneros y se cuidaba de los cerdos.

Su hermano Kai era un apasionado de los caballos y la equitación al estilo western. Finalmente, se abandonó la agricultura debido a la falta de personal, al cambio generacional de los administradores y a las decisiones de la familia. En cualquier caso, los recuerdos de la infancia han quedado firmemente grabados en la memoria.

Un rancho con mucha historia

Desde hace unos dos años, los hijos de F. A. Porsche están dando una nueva vida a la antigua explotación agrícola. El granero de la finca se rehabilitó por completo para modernizarlo cuidadosamente con materiales históricos. En efecto, uno de los tres imponentes silos de grano antiguos sirve ahora como escalera que conduce a los diversos pisos del granero. Se bautizó como «Flat 6 Ranch», en alusión al motor bóxer de seis cilindros del 911 y a la pasión de su padre y su hermano por el western.

Espacio abierto:

con el «Flat 6 Ranch», Mark Porsche hizo realidad su idea de un lugar espectacular.

De vuelta a casa:

el 911 GT3 90 F. A. Porsche encontrará su lugar en la colección de vehículos de la familia en el «Flat 6 Ranch» de Gut Heuberg.

Ahora alberga salas de exposiciones y conferencias, un amplio salón con bar en el antiguo pajar y una gran sala para la colección de vehículos de la familia, que también se puede utilizar para conferencias gracias a una galería extensible. En las paredes hay objetos Porsche de culto y testimonios del trabajo creativo de su padre. En consonancia con los tiempos, esta obra de arte total sirve ahora como museo privado y lugar de encuentro dentro de la comunidad Porsche. «Queremos crear un espacio abierto para compartir vivencias, para la familia y para la marca», explica el iniciador.

Y así, la idea del 911 GT3 especial fue madurando en ese lugar tan importante para la familia, Zell am See. La oficina de Porsche Design que F. A. Porsche utilizó hasta el final se ha conservado prácticamente sin cambios. Dibujos, maquetas, materiales... Hay un montón de cosas que parecen indicar que solo ha abandonado la sala por un momento. En ese entorno empezó el diálogo con el equipo de Sonderwunsch de Zuffenhausen sobre el modelo de edición limitada.

Por supuesto, en honor a F. A. Porsche, era imprescindible tomar un 911 como base. El objetivo no era crear un vehículo que recordara tiempos pasados, sino uno que diera la sensación de que el propio diseñador lo hubiera creado por sí mismo hoy en día. «Tenía que parecer el deportivo de mi padre», explica Mark Porsche, «y, a ser posible, transmitir la sensación de que uno viajara en su compañía».

Así se establecieron las altas exigencias para el modelo especial no solo en cuanto al diseño, sino también en la faceta emocional. ¿Qué color habría elegido F. A. hoy en día? ¿Qué materiales le habrían convencido? ¿Qué elementos le habrían parecido importantes y cuáles habría omitido?

La primera impresión:

Mark Porsche examina el equipamiento interior en cuero Club Truffle Brown con calidad Walknappa con su labradoodle Charly al lado.

Detalles con carácter

Uno de los mayores retos fue crear un tono de verde adecuado. El verde jugó un papel muy especial en la vida de F. A. Porsche como representación de la naturaleza, la tranquilidad y el retiro. Sin embargo, en ningún momento se contempló la posibilidad de limitarse a adoptar un tono histórico.

Fiel compañero:

el labradoodle Charly también disfruta del breve paseo en el trineo Junior.

Junto con los expertos del programa «Paint to Sample Plus», se creó un tono totalmente nuevo, un verde que evoca recuerdos, pero sin caer en la nostalgia y que, al mismo tiempo, se integra perfectamente en el universo cromático de Porsche. Ese proceso llevó su tiempo. Hubo que hacer muchas muestras, votaciones y debates. También sirvieron como fuente de inspiración los vehículos de la colección privada de F. A. Porsche, entre ellos un 911 Carrera 3.2 Coupé de la serie G con tapicería de cuero marrón claro y pintado en un Brewster Green más bien apagado y oscuro.

Así fue como, poco a poco, surgió un tono que no es una mera cita histórica y, sin embargo, resulta familiar: F. A. Metallic Green. En el futuro, se incluirá como nuevo tono en el programa «Paint to Sample». «Recuerda al Oak Green metalizado», explica Porsche, «pero tiene un mayor contenido de oro, por lo que parece más vivo». El metalizado aporta movimiento a la luz y cambia según la hora del día, el entorno y el ángulo de visión.

La elección de los materiales del interior se realizó con el mismo esmero. Mark Porsche describe a su padre como una persona modesta: «Los símbolos de estatus no eran lo suyo. La calidad, en cambio, era algo que surgía de forma natural». Los objetos podían envejecer, desarrollar pátina, adquirir carácter. El cuero perfecto habría supuesto una contradicción.

En su lugar, se optó por cuero Club de color trufa marrón con calidad Walknappa, conocido por su superficie suave y lisa, además de detalles textiles, todas ellas superficies que apetece tocar. En efecto, el vehículo también debe ser una experiencia táctil. Cada punto de contacto —el volante, los asientos, los elementos de mando como la palanca de cambios con una bola de madera laminada de nogal de poro abierto— se diseñó deliberadamente. Los paneles centrales de los asientos están confeccionados en tela con diseño «F. A. Grid-Weave», una reminiscencia de las chaquetas que solía llevar el diseñador.

Para su hijo, esto es decisivo: «Queríamos hacerle un regalo». Un regalo que no se define por su exclusividad, sino por el intento de hacer justicia al espíritu de F. A. Porsche.

Detalles:

la placa «ONE of 90» en el salpicadero adornará en el futuro cada una de las piezas de coleccionista. Otros aspectos destacados: los paneles centrales de los asientos de «F. A. Grid-Weave» y una edición exclusiva del legendario Chronograph I.

El legado

Y así, tras la salida matutina, el 911 GT3 90 F. A. Porsche con la placa especial «ONE of 90» ya está de vuelta en el lugar histórico. Con el 911, Ferdinand Alexander Porsche creó mucho más que un automóvil exitoso. Estableció toda una actitud que sigue vigente hoy en día: reducción en lugar de efectismo. Claridad en lugar de arbitrariedad. Responsabilidad hacia los materiales, la función y las personas.

Listo para el invierno:

el 911 GT3 90 F. A. Porsche también demuestra sus virtudes en la nieve.

El modelo conmemorativo de su 90.º cumpleaños demuestra lo actual que sigue siendo esta visión y lo atemporal que puede ser un buen diseño cuando surge realmente de la convicción. O, como lo describe Mark Porsche: cuando un coche le hace sentir como si estuviera viajando con su padre. 

Flat 6 Ranch

flat6ranch.com

Thomas Ammann
Thomas Ammann
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Datos de consumo

911 GT3 90 F. A. Porsche