Hasta el Quinto Pino
Si decimos que hemos llegado hasta el Quinto Pino con un eléctrico y en una sola parada, la forma de entender la autonomía de un Porsche de baterías adquiere una nueva y curiosa dimensión.
«En España el Quinto Pino siempre ha representado el punto más lejano que se puede imaginar».
Si hay un lugar imaginario que en el saber popular español representa la lejanía más absoluta, ese es el quinto pino. Hasta el diccionario de la Real Academia Española (RAE), define el quinto pino como «un lugar muy lejano». La mayoría de los que empleamos esa expresión no sabemos dónde está o estaba pero todos tenemos claro que se encuentra muy lejos. En Porsche Ibérica hemos encontrado dónde estuvo en origen y dónde está ahora el auténtico Quinto Pino, por lo que hemos decidido llegar hasta ese «remoto» destino. Lo hemos hecho con un Porsche Macan GTS eléctrico y, además, con una sola parada para recargar las baterías, las del Macan y las nuestras.
¿De dónde viene este dicho?
Según los historiadores y tal y como recoge Alfred López en su libro «Ya está el listo que todo lo sabe. Una curiosidad para cada día del año», a principios del siglo XVIII durante el reinado de Felipe V, cuando Madrid empezaba a crecer hacia el norte desde el paseo de Recoletos hasta conformar lo que hoy es el Paseo de la Castellana, se decidió plantar cinco pinos que servían como referencia a los madrileños de las distancias en ese nuevo y casi despoblado trazado de esta gran avenida.
Una sola parada:
Justo a mitad de camino, en La Bañeza, recargamos en la estación de Zunder a potencia ultrarrápida.El primero de esos pinos se plantó en la plaza de Atocha y el quinto y último a la altura de donde hoy se encuentran los Nuevos Ministerios. Si tenemos en cuenta que la distancia entre estos dos puntos es de unos seis kilómetros, cada uno de esos pinos estaba separado por poco más de un kilómetro. Aquel quinto pino a los madrileños del siglo XVIII les debía parecer un punto muy lejano y la expresión traspasó el ámbito de Madrid para convertirse en un dicho popular en castellano que, tres siglos después, sigue sirviendo para definir algo que está a gran distancia.
El auténtico Quinto Pino, con mayúsculas porque es una denominación oficial registrada por la Xunta de Galicia, se encuentra en A Coruña y es una pequeña barriada de Arteixo. Unos 600 kilómetros separan el quinto pino de Madrid y el Quinto Pino de Galicia, así que decidimos ponernos en marcha y hacer la ruta para descubrir ese punto tan lejano y conocer su historia, al volante de un Porsche Macan GTS. La mejor manera de demostrar que con un eléctrico se puede llegar hasta el punto más lejano que la tradición popular del castellano puede imaginar.
En ruta hasta el Quinto Pino
Salimos desde las instalaciones de Porsche Ibérica en la Avenida de Burgos poco después de las 10 de la mañana, con la batería de nuestro recién estrenado Macan GTS al 98 %. La primera parada obligada, aunque breve, es en el punto donde imaginamos que podría haber estado aquel famoso quinto pino de Madrid para hacer la fotografía que marca el inicio de esta ruta. Jugamos con la (absurda) idea de que alguno de esos enormes pinos que flanquean el lateral del Paseo de la Castellana a la altura de Nuevos Ministerios podría ser, tres siglos después, aquel famoso pino que dio nombre a este popular dicho.
Llegamos al Quinto Pino:
Después de 601 km desde el quinto pino de Madrid, hemos llegado al Quinto Pino de A Coruña.Manteniéndonos dentro de los límites de velocidad, llegamos a la estación de recarga de Zunder en La Bañeza, en el km 303 de la A6, justo a mitad de camino de nuestro remoto y desconocido destino, sobre las 13:30, una hora perfecta. Con las baterías al 15 % y a una temperatura perfecta para la recarga, conectamos el Macan GTS al cargador. El proceso comienza a 264 kW de potencia (el Macan GTS carga a un máximo de 270 kW) y nos vamos a comer. No tenemos prisa y la recarga hasta el 80 % se completa en poco más de 15 minutos, cuando todavía estamos con el primer plato, y antes de terminar de comer las baterías están al 100 %.
Iniciamos el segundo tramo directos al Quinto Pino, un lugar que solo hemos visto a través de las fotos de Google Street View, al que llegamos con un sorprendente buen tiempo y sol resplandeciente, ya casi al atardecer. Como nuestro hotel tiene cargador y estamos muy cerca, decidimos aprovechar la batería que nos queda para hacer las fotos en el auténtico Quinto Pino, el de la parroquia de Pastoriza, en Arteixo. Para llegar a este «remoto» lugar hemos recorrido 601,8 km, el consumo medio ha sido de 26,2 kWh/100 km, la velocidad media de 108 km/h y hemos empleado 5 horas y 35 minutos según el ordenador de viaje de nuestro Macan GTS.
Las curiosidades de un nombre
El origen del Quinto Pino gallego no tiene nada que ver con la repoblación forestal y de hecho está rodeado de eucaliptos. Esta pequeña barriada empezó a formarse a finales de los años 80, en un lateral de la que hoy es la autovía de la Costa da Morte. El curioso nombre de este lugar se debe a un local que se encontraba en ese punto desde los años 60, lo único que había, y que se llamaba el Quinto Pino. Según nos cuentan algunos de aquellos primeros vecinos del barrio, antes de que fuese una zona de viviendas solo estaba el local y una parada de autobús, por lo que tanto la parada como la zona recibieron el nombre de aquel apartado bar, del que todavía está en pie el edificio.
En las crónicas madrileñas de principios del siglo XVIII se contaba que el lejano quinto pino del Paseo de la Castellana era el lugar preferido por las parejas para los «encuentros furtivos», como se decía en la época. Resulta curioso que casi tres siglos después el origen del Quinto Pino de Arteixo también fuera un lugar de «encuentros furtivos». Ninguno de los dos enclaves ya tienen nada que ver con sus orígenes y los vecinos del Quinto Pino gallego se toman con humor el ver a todos aquellos que, como nosotros, hacen las fotos en la señalización de su barrio.
Lo que ha quedado claro es que si alguien no es capaz de manejar los conceptos de autonomía, potencia de recarga, capacidad de la batería, kW y kWh, puede tener claro que con un Porsche eléctrico se puede llegar, con una sola parada para comer y recargar, hasta el mismísimo Quinto Pino.
Datos de consumo
911 Carrera GTS
911 GT3
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13.8 – 13.7 l/100 km
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312 – 310 g/km
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G Class
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G Class
Macan GTS
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20.6 – 18.5 kWh/100 km
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0 g/km
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A Class