Distancias largas, gran libertad
El nadador de aguas abiertas y plusmarquista mundial Andy Donaldson lo ha logrado casi todo en mar abierto. Su siguiente hazaña será recorrer durante nueve días el Outback australiano en un Macan 4S totalmente eléctrico para enfrentarse al próximo desafío: nadar en un río lleno de cocodrilos.
Realiza la maratón previa a la auténtica maratón de una forma inusualmente cómoda, al menos para él. El deportista extremo viaja en un Macan 4S y tiene por delante alrededor de 7000 kilómetros a través de Australia, entre ida y vuelta. Su objetivo es el río Ord, al norte del continente, donde abundan los cocodrilos. Es precisamente aquí donde quiere nadar unos 55 kilómetros.
Durante el largo recorrido, el deportista de 35 años tiene tiempo suficiente para mentalizarse de la hazaña que va a acometer. Acompañado de su equipo, se subió en Perth al SUV totalmente eléctrico y completamente cargado. El recorrido discurre a lo largo de la «autopista para coches eléctricos», donde se encuentra la red de carga más extensa de Australia. A lo largo de un tramo total de 7000 kilómetros, hay repartidos más de 100 puntos de carga rápida y ultrarrápida en 49 ubicaciones entre Mundrabilla, en la frontera con Australia Meridional, y Kununurra, en el extremo norte de Australia Occidental. El Macan 4S con tracción a las cuatro ruedas, una potencia de 516 CV (380 kW; Macan 4S: consumo combinado de electricidad (WLTP) 20.5 – 17.7 kWh/100 km, emisiones combinadas de CO₂ (WLTP) 0 g/km, CO₂ class A ) y una autonomía de hasta 611 kilómetros se ha diseñado con este tipo de trayectos en mente. Y para personas como Donaldson, «Porsche trabaja como cualquier deportista de élite. Solo se conforma con lo mejor».
Deportistas profesionales de resistencia:
Andy Donaldson y el Macan 4S totalmente eléctrico han recorrido más de 7000 kilómetros por el oeste de Australia y la región del Outback.Tanto él como su equipo se han preparado minuciosamente para la carrera de larga distancia en modo eléctrico y para aprovechar al máximo la red de carga. Hay una estación cada 200 kilómetros como mínimo, lo cual no supone ningún problema con la autonomía del Macan. No obstante, en un viaje así hay que tener en cuenta que algunos postes de carga pueden fallar, según explica Donaldson. «Es como el ultranado: la planificación y la preparación son factores decisivos para el éxito». Los primeros 900 kilómetros del viaje por carretera discurren a lo largo de la costa del océano Índico. Mientras recorre con la mirada el paisaje desértico de color rojo intenso con extrañas formaciones de piedra caliza, Donaldson cuenta cómo se convirtió en nadador de aguas bravas. Escocés de nacimiento, aunque con raíces australianas, practicó desde niño durante muchos años natación de competición; posteriormente, estuvo a punto de clasificarse para los Juegos Olímpicos. En 2013 se mudó a Perth para dar un nuevo impulso a su carrera profesional, pero, al no lograr entrar en ningún equipo importante, decidió poner fin a su carrera deportiva en 2016. Entonces, Donaldson optó por estudiar Economía, viajó por todo el mundo y trabajó como guía de volcanes en Nicaragua. En 2020, regresó a Perth… y se lanzó de vuelta al agua. Para mantenerse en forma tanto física como mental, comenzó a dar clases de natación. Con su ejemplo, animaba a sus alumnos a marcarse metas y a no cejar en el intento de cumplir sus sueños.
«En el océano me di cuenta de que la sensación que generaba en mí era completamente diferente a la de nadar en una piscina de competición», narra. «En ese momento descubrí lo mucho que me gustaba la natación y el efecto positivo que tenía en mi salud física y mental». Así fue como arrancó su nueva carrera profesional.
Natación con un propósito
Diez meses de entrenamiento intensivo después, Donaldson participó en la competición Rottnest Channel Swim. Esta competición de nado abarca una distancia de 19,7 km en aguas abiertas desde la playa de Cottesloe, en Perth, hasta las playas de arena blanca de la isla de Rottnest. Aunque no se sentía fiel competidor de algunos de los dos mil participantes —entre los que se encontraban atletas del equipo olímpico australiano—, logró lo inimagible para él. «Gané la carrera con una ventaja de 700 metros». A pesar de ello, lo que más le emocionó y motivó a seguir adelante fue poder ayudar a otras personas gracias a la competición. Recaudó el equivalente a unos 7000 euros para Kai Fella, una organización benéfica de salud mental con sede en Perth. «La salud mental nos afecta a todos, ya sea directamente o a través de algún ser querido», explica Donaldson. «Como nadador, pude experimentar en primera persona cómo el deporte, la comunidad y el tiempo al aire libre fomentan el bienestar mental». El Rottnest Channel Swim supuso sin duda un punto de inflexión para él. «Se formó una ola que me expuso de golpe a todos los retos que se pueden dar en la natación en aguas abiertas».
El poder de la comunidad:
«Si algo he aprendido, es que nadie llega a ser lo que es por sí solo», dice Andy Donaldson. «Las personas que te rodean te moldean».
Al día siguiente de nuestro viaje por carretera en el Outback descubrimos a qué se refería con eso. Hoy tenemos por delante 860 kilómetros hacia el este, hasta Port Hedland, en Australia Occidental. Él y su equipo aprovechan las paradas para cargar el vehículo, cada 250 o 400 kilómetros, siguiendo las pausas naturales para descansar: estirar las piernas, responder a los correos electrónicos y explorar los alrededores. «Para mí, la carga no interrumpe nuestra aventura, forma parte de ella», dice Donaldson. Nuevamente en marcha, la belleza del país deja boquiabierta a la comitiva. El Macan 4S atraviesa antiguas y grandes cadenas montañosas y las aguas de color verde azulado del arrecife de Ningaloo, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. En cierto momento, el nadador de maratones deja de fijarse en estas maravillas y habla de las fuerzas de la naturaleza a las que se enfrentó tras la Rottnest Channel Swim: los Ocean’s Seven, el desafío más exigente del mundo de la natación de larga distancia.
En estas travesías, deportistas como el alemán André Wiersig (véase el n.º 395 de Christophorus) recorren en solitario y sin ningún apoyo algunas de las aguas más desafiantes del mundo: aguas heladas, mares bravos y peligrosos animales marinos. Hasta los mejores nadadores de ultrafondo tardan años en completar las siete travesías. No fue el caso de Donaldson, quien logró realizar los «Ocean’s Seven» en tan solo un año, convirtiéndose en la primera persona en realizar tal hazaña en un total de 63 horas y 2 minutos en el conjunto de todas las etapas, lo que supuso, a su vez, un récord de velocidad.
Repostar rayos de sol:
Andy Donaldson durante una parada de su travesía. A lo largo de los 7000 kilómetros de la autopista para coches eléctricos australiana hay más de cien puntos de carga rápidos y ultrarrápidos.Al límite
Su pasión se hace más perceptible a medida que Donaldson, al volante del Macan, va narrando historias acerca de las incontables horas que ha pasado en el océano. «Me apasiona la naturaleza y su imprevisibilidad, aunque también disfruto de la soledad». El agua es un mundo aparte: tan gélida a veces, que existe riesgo de hipotermia total, pero con tantas propiedades curativas a su vez. «A diferencia de lo que ocurre en una piscina de 50 metros, nadar en mar abierto te lleva al límite, tanto físico como mental». Al mismo tiempo, no pierde oportunidad de reflexionar durante la práctica en soledad de su deporte. Sobre todo por la noche, cuando el mar «brilla de forma natural como la Vía Láctea y te tiñe las yemas de los dedos en polvo dorado por el reflejo de la luz». «El mar te enseña a estar agradecido con lo que tienes y lo que te rodea».
Donaldson revive una sensación similar a la del tercer día del viaje hacia el río Ord. En la etapa que va de Port Hedland a Broome, el Macan cruza desiertos de sal y humedales. A lo largo del recorrido, el equipo también hace una parada en Eighty Mile Beach, para disfrutar de las puestas de sol en tonos rosas y naranjas, lo que Donaldson califica como el momento más espectacular de su viaje por carretera. Sin embargo, durante el «Ocean’s Seven» también vivió momentos difíciles, como cuando se enfrentó al peligroso canal hawaiano de Kaiwi. En su lucha contra las implacables olas del Pacífico, se topó con un tiburón y se tragó accidentalmente una medusa. A las dos de la madrugada, en aguas con una profundidad de 900 metros, fue por fin consciente de que llevaba dos horas sin avanzar ni un solo metro por las fuertes corrientes que lo empujaban hacia atrás. Nadar contra corrientes tan bravas era como si lo «centrifugaran como a un muñeco de trapo en la lavadora».
Respiración profunda:
El recorrido de récord de Andy Donaldson por el Outback australiano es el desafío perfecto para un especialista en largas distancias como el Macan 4S.Otros deportistas habrían optado por subirse a la embarcación de apoyo para dejar de sufrir dichas adversidades, pero Andy Donaldson decidió seguir. «Es fácil rendirse cuando todo tu ser te grita con fuerza que abandones». Te preguntas entonces si merece la pena. «Sin embargo, me acordé de todas aquellas personas que habían creído en mí desde que era un niño, y también en mi gran objetivo de defensa de la salud mental», explica. «Jamás lo he pasado tan mal como aquel día en el canal de Kaiwi, pero con situaciones tan extremas, donde todo depende únicamente de ti y de tus acciones, la resistencia y disciplina de uno se ve indudablemente reforzada. «La mente quiere rendirse antes que el cuerpo». En esos momentos, aprovecha la oportunidad para superarse a sí mismo.
La energía como elixir de la vida
Esa frase resuena en su cabeza a medida que el Macan le lleva cada vez más cerca de su próxima situación extrema. Los últimos 1050 kilómetros desde Broome hasta Kununurra, la etapa de día más larga, hacen que este viaje por carretera sea muy especial: el recorrido por la región de Kimberley es una de las mayores aventuras que se pueden vivir en el Outback australiano. De las primitivas gargantas rocosas de color rojo fuego asoman imponentes baobabs. «Es una región tan primitiva allí afuera que es capaz de transmitirte su energía más pura», apunta Donaldson con emoción.
La energía bruta es algo parecido al elixir de vida para un deportista. La encuentra en cada uno de los desafíos que se plantea y a veces esta misma energía lo lleva al límite. Como cuando Donaldson cruzó a nado el canal de Santa Catalina, en California, el penúltimo reto de la lista de siete de su año récord «Ocean’s Seven». Estaba agotado tanto física como mentalmente y dormía 18 horas al día antes de la competición. Durante el trayecto en barco hasta el lugar de la salida, se reencontró por primera vez con su padre, que había viajado desde Escocia para apoyarle. «Al momento se dio cuenta de que no me encontraba bien», cuenta Donaldson. «Le dije que estaba completamente agotado. Él respondió: “Da lo mejor de ti”. De hecho, nadar estaba siendo una pesadilla. Pero cada vez que sacaba la cabeza para respirar, veía cómo él me observaba desde el barco. Estuvo allí toda la noche». Esto reconfortó y dio fuerzas al atleta, que se encontraba abatido. También le recordó que sus abuelos, que habían sido sus mayores apoyos, pidieron que sus cenizas descansaran en el océano. «Eso me hizo pensar que me estaban acompañando en cada brazada y cada patada hasta la meta. Si algo he aprendido, es que nadie llega a ser lo que es por sí solo. Las personas que te rodean te moldean».
Ojos y oídos:
A lo largo de su recorrido de 55 kilómetros por el río Ord, Andy tiene confianza plena en su equipo de apoyo, que le guía de forma segura para que pueda sortear los rápidos, las formaciones rocosas y los cocodrilos.«A diferencia de lo que ocurre en una piscina de 50 metros, nadar en mar abierto te lleva al límite, tanto físico como mental». Andy Donaldson
Y ahora le llega el turno al río Ord. Tras recorrer un total de 3625 kilómetros y realizar doce paradas para cargar el Macan, el equipo llega puntual al río de 650 kilómetros de largo, que es hogar de miles de cocodrilos, tanto de agua dulce, que se consideran relativamente inofensivos, como de agua salada, que pueden medir más de seis metros, pesar más de una tonelada y se consideran extremadamente peligrosos. Naturalmente, como la seguridad es lo primero, el desafío se celebra en el curso superior del río, donde viven casi exclusivamente cocodrilos de agua dulce. Además, las embarcaciones de acompañamiento forman una barrera física alrededor de los nadadores y, con el ruido de los remos y de los motores, se genera suficiente agitación en el agua como para mantener a los cocodrilos alejados. Si por alguna causa, un cocodrilo de agua salada se cruzara en la ruta de nado del deportista, el equipo de apoyo daría la voz de alarma desde la orilla.
El río Ord presenta un curso sinuoso por el extremo norte de Australia Occidental, a través del paisaje escarpado y agreste de la región de Kimberley. Después de completar los siete retos de «Ocean’s Seven», Donaldson quiere batir su próximo récord a nado superando un recorrido de 55 kilómetros, desde la presa del lago Argyle hasta la presa de desvío de las aguas de Kununurra. El reto es completar la travesía en menos de 16 horas y 13 minutos. Pero, sobre todo, con esta travesía extrema de río quiere inspirar a niños y jóvenes y poner de relieve el lado positivo de la comunidad local y de la región.
Un peligro que no avisa:
En esta vista aérea, se aprecia a Andy Donaldson en su trayectoria hacia el récord sin mostrar un ápice de nerviosismo. Sin embargo, el río Ord está lleno de cocodrilos. Incluso para un deportista de prácticas extremas, nadar en estas aguas supone una prueba definitiva de resistencia mental.Entre la meditación y el movimiento
Poco antes del amanecer, a las 5:30, Donaldson se adentra en el río Ord. Lo primero que se encuentra en él es un pequeño anticipo de lo que le espera: un cocodrilo de agua dulce de unos 2,5 metros de longitud. El animal le altera ligeramente, como narrará más adelante. Sin embargo, logra anteponer su capacidad para ponerse en modo «flow», un «estado de trance mágico entre la meditación y el movimiento», lo que le hace olvidar todos los pensamientos negativos que afloran en él tras el encuentro con los reptiles. Esa situación límite es la que saca lo mejor de Donaldson. «Antes de entrar en ese estado de «flow», todo a mi alrededor se detiene por un instante. Todo se calma y empiezo a funcionar en modo automático. «Es un estado similar a la transición entre la vigilia y el sueño». En el río Ord, este «flow» le ayuda a superar hasta los elementos más difíciles, como los rápidos más extremos. Para rodear las formaciones rocosas sin sufrir ningún daño, necesita la ayuda de un acompañante en kayak, que funcionará como sus ojos y sus oídos a lo largo de los 55 kilómetros de recorrido por aguas turbias. Le va guiando por el río, salvando el encuentro con los cocodrilos. A pesar del calor extremo y la deshidratación, Donaldson llega a la meta pasadas 11 horas y 51 minutos, lo que constituye su mejor tiempo.
Un recorrido heroico:
El Macan 4S acerca a Donaldson a través del Outback hasta personas que habitan los lugares más remotos, y con él también se transmite su mensaje: que la salud mental es fundamental.¿Y qué hay de los cocodrilos? «Aparte del que vi al empezar, no volví a ver ninguno más», dice Andy entre risas, una vez ha recuperado el aliento. Los momentos más intensos los vivió en los últimos kilómetros, ya que tenía la sensación de «llevar un elefante a cuestas» y los calambres eran casi insoportables. Como de costumbre, fueron las personas que le rodeaban las que le dieron el empujón final: unos 200 vecinos de la zona se acercaron al río para ver cómo cruzaba la meta a nado. Se dispusieron en fila a lo largo de la orilla y un grupo de niños se lanzó al agua para nadar con él. «Ese gesto me ha conmovido de verdad. Espero haber podido inspirarles al menos un poco», dice el deportista extremo, quien a pesar del agotamiento imparte un curso de natación gratuito en los siguientes días, da una charla en un colegio y participa en varios eventos de la comunidad.
Para Andy Donaldson es totalmente lógico haber recorrido el infinito Outback australiano en un Macan 4S para compartir su mensaje con personas de los lugares más remotos del continente. Se refiere a la famosa cita del fundador de la marca, Ferry Porsche, que decidió fabricar él mismo el automóvil de sus sueños porque no lo encontraba en ningún sitio. Para Donaldson es «la quintaesencia del sentido y la determinación».