La segunda ayuda
Desde 2022, Porsche apoya a la organización Art Helps en su trabajo con niños y jóvenes en Ucrania. Con ofertas de terapia artística, la iniciativa abre espacios donde las personas traumatizadas aprenden a expresar sus vivencias, a recobrar la confianza y a regresar poco a poco a la vida.
Recuperación a través del arte:
bajo la supervisión de terapeutas, los niños superan sus traumas. La clave es la creatividad.El arte puede servir de apoyo cuando el mundo se tambalea. Art Helps sigue esta idea sencilla, pero de raíces profundas. Tom y Yasemin Lupo, los fundadores de esta organización sin ánimo de lucro, han experimentado en primera persona el efecto que ejerce la creación artística y cómo puede cambiar vidas. Con su iniciativa, persiguen el objetivo de dar esperanza y perspectivas a niños y jóvenes de zonas en crisis. Art Helps empezó a trabajar en Ucrania en 2017. Cinco años después, cuando se produjo la invasión rusa, las estructuras necesarias para prestar ayuda rápido ya llevaban operativas bastante tiempo. Sin embargo, la dimensión de la tarea cambió repentinamente, y el trabajo de desarrollo creativo se convirtió en una intervención de crisis aguda.
Los niños, que antes experimentaban y jugaban en el marco del programa de ayuda, de repente empezaron a dibujar casas en llamas y figuras sin rostro. Algunos apenas hablaban y estaban traumatizados, puesto que la guerra deja rápido huellas en el alma. Con un enfoque creativo, Art Helps quiere ofrecer a los niños una salida a esta situación psicológica tan excepcional. Así, aprenden a procesar lo vivido, a expresar sus sentimientos y, finalmente, a superar los traumas a través del arte.
Colaboración a largo plazo
Desde 2022, Porsche es un socio importante en esta labor. En 2025, la iniciativa «UN Global Compact Network Ukraine» galardonó su compromiso con el «Partnership for Sustainability Award», que abarca la financiación de medidas concretas, así como la ampliación estructural de los proyectos. Así, la empresa hace posible el equipamiento de los talleres y la adquisición de materiales. «Entendemos nuestro compromiso como parte de una responsabilidad empresarial a largo plazo», explica Verónica Sapena-Mas, directora de proyectos de mecenazgo de Porsche AG. «Especialmente en la fase en que la atención pública es cada vez menor, pero la necesidad sigue creciendo. Esto requiere perseverancia, paciencia y socios que no abandonen a la mínima». Hasta la fecha, con la ayuda de Porsche se han llevado a cabo más de 1100 sesiones terapéuticas grupales y alrededor de 1200 terapias individuales con más de 1000 niños, jóvenes y mujeres.
La creatividad como momento clave
Para Tom Lupo, la historia de Art Helps empieza con su abuelo Franz, que vivió hasta los cien años. En la Segunda Guerra Mundial perdió una pierna, algo que no le impidió escalar montañas con muletas y superar sus límites. Creció en un orfanato, trabajó de joven en un estudio de arte y más tarde se dedicó al sector hotelero. «Siempre fue un apasionado del arte. Después de la guerra, volvió a pintar, montó un pequeño estudio y anhelaba “la belleza” que le había faltado durante la contienda», relata Tom Lupo. «Así es como me abrió las puertas a un mundo nuevo desde que yo era muy pequeño y fue abonando el terreno hasta que llegó el momento clave en el que descubrí mi capacidad creativa».
Refugio para niños:
Yasemin y Tom Lupo muestran la maqueta del Creative Hub de 1200 metros cuadrados para Kiev.La vida de Tom Lupo también estuvo marcada desde muy pronto por la influencia de su actual esposa, Yasemin. Fueron juntos al colegio, se convirtieron en pareja, se casaron y ahora tienen una niña y un niño. Ella empezó a formarse como enfermera y obtuvo el título de bachillerato. Después estudió magisterio, desarrolló conceptos para talleres y módulos de coaching y asesoró a empresas para el desarrollo de equipos y organizaciones. Tom estudió diseño gráfico, fue ascendiendo en el mundo de la publicidad y terminó por convertirse en director de diseño de una de las agencias más prestigiosas del país. Premios internacionales, reconocimiento, éxito.... «Sin embargo, me di cuenta de que eso no me aportaba nada», explica.
Otro momento clave fue el viaje de novios de los Lupo a Brasil en 2008. Allí se dieron cuenta in situ de que entre Copacabana y las favelas solo hay unos pocos kilómetros, pero una brecha insalvable. De vuelta en Alemania, ambos se preguntaron cómo crear algo que fuera más allá del momento inmediato y que tal vez incluso sirviera para cambiar vidas. A Tom, en particular, le perseguía la idea de ayudar mediante la creatividad y, al mismo tiempo, ampliar sus propios horizontes. Finalmente, fue Yasemin la que dio el impulso decisivo. Cuando él le propuso vivir unas semanas en una favela de Río de Janeiro como breve experimento personal, ella insistió en que fuera más tiempo. «Allí, para poder moverse libremente y con seguridad como extranjero, hay que integrarse en ese entorno social. No se puede entender de pasada», afirma Yasemin, de 44 años. En aquel entonces, aún no tenían hijos, y albergaban desde hacía mucho tiempo el deseo de ayudar a personas en situaciones difíciles.
Espacio para la infancia:
en los centros creativos de Art Helps, los niños y jóvenes pueden pintar, hacer manualidades, sentir y desarrollar su potencial. Las flores de papel hechas por ellos brillan frente a un bloque de viviendas gravemente dañado en Ucrania.
De la favela a la «Guía de escape»
Con el pretexto de buscar trabajo como conserje, Tom Lupo se mudó a la favela Morro do Papagaio. Antes del viaje, hizo un curso intensivo de portugués. Allí, se dedicó a ayudar en reparaciones, aprendió un montón de cosas y... aprovechó para escuchar todo lo posible. Entonces, empezó a experimentar con los niños: usando materiales sencillos, creó cámaras estenopeicas con las que ellos fotografiaban su mundo. «Pensaban que era magia», recuerda. Por primera vez, tenían en sus manos imágenes de su propia vida cotidiana. De esta experiencia surgió el libro Eine Anleitung zum Ausbrechen («Guía de escape»), que ha recibido numerosos premios, pero lo fundamental no es el éxito: «Quería llamar la atención sobre cosas que a nadie le gusta ver».
En vista del éxito del libro, los Lupo se sintieron reafirmados en su proyecto benéfico y fundaron en 2012 la organización Art Helps, al principio como actividad secundaria, con proyectos concretos sustentados en redes personales, cooperaciones universitarias y voluntarios, personas dispuestas a dedicar tiempo, conocimientos y habilidades. Artistas, terapeutas, diseñadores, artesanos y músicos que les aportaban sus contactos y habilidades. La organización fue creciendo poco a poco y sin grandes campañas. Hoy en día, cuenta con quince empleados fijos, a los que se suman varios cientos de voluntarios. «Cada uno aporta lo que puede», explica Yasemin Lupo. Ella y su marido viajan a menudo a Ucrania, pero por razones de seguridad nunca lo hacen al mismo tiempo.
Ya antes de 2022 había conflictos violentos en la región fronteriza entre Rusia y Ucrania, y una organización benéfica local se puso en contacto con Art Helps en 2017. «Las familias de la zona fronteriza eran muy pobres ya en aquella época, había muchos adultos alcohólicos y muchos niños no tenían perspectivas de futuro», cuenta Yasemin Lupo. Desde entonces, Art Helps opera en zonas urbanas periféricas, en escuelas y en talleres improvisados. Con la invasión a partir de 2022, el trabajo fue cobrando cada vez más importancia, y se multiplicó el número de niños y jóvenes necesitados de ayuda. «Mucha gente dona para la ayuda inicial», cuenta Yasemin Lupo. «Pero, a menudo, se olvida la segunda ayuda. Sin embargo, el sufrimiento no cesa cuando hay comida, ropa y medicamentos». Aquí es precisamente donde entra en juego Art Helps. Se trata de procesar vivencias, expresarse y recuperar la seguridad interior, es decir, de percibir los sentimientos. Para ello, los niños trabajan con telas y pinturas. Junto con terapeutas artísticos y especializados en traumas, construyen casas de luces, cosen cojines y diseñan objetos suaves que representan protección y seguridad. A través de sus propias ideas, reencuentran el acceso a sí mismos. Un niño se pasa dos años pintando exclusivamente tanques. Tras nueve meses de terapia, sus motivos cambian. «Los niños están traumatizados y, al principio, reflejan en sus dibujos lo que han visto», explica Yasemin Lupo. «En la terapia creativa, tras un cierto tiempo consiguen sustituir esas imágenes horribles por algo bonito».
Un momento que cambia una vida
En Kiev, esta segunda ayuda tiene un lugar fijo en el Creative Hub, de unos 1200 m², donde se llevan a cabo talleres de terapia artística, actividades en grupo, encuentros y cursos de formación. El núcleo de su compromiso es la idea de crear un espacio para la infancia, porque en los refugios de emergencia y las ciudades destruidas apenas hay lugares de retiro que los niños puedan sentir como suyos. El centro fijo se complementa con el Pop Hub, un centro creativo móvil que traslada las ofertas artísticas y terapéuticas directamente a las regiones circundantes, donde no hay centros de acogida seguros. Gracias a esta combinación entre centro fijo y unidad móvil, los equipos también acceden a zonas remotas.
Tiempo para la creatividad:
en el Pop Hub con forma de ballena, los niños y jóvenes pueden retomar su infancia y escapar de la rutina diaria en la zona bélica.
Convertir la destrucción en sonido:
este violín se fabricó con restos de cohetes en el Creative Hub de Kiev.«A veces solo tenemos unos días para hacer realidad un momento clave capaz de cambiar una vida», afirma Tom Lupo. Cita el ejemplo del pequeño Artem, que participó por casualidad en «Resistruments», un proyecto que consiste en transformar material bélico en instrumentos musicales, es decir, que a partir de restos de cohetes se fabrican violines y cajas de resonancia. Artem tocaba el violín y, gracias a su talento, se convirtió en uno de los protagonistas de una pieza musical. El vídeo dio la vuelta al mundo, el proyecto ganó premios y un fabricante de violines alemán le regaló al niño un instrumento nuevo. Entonces, se abrió otra puerta, y un profesor vienés está pensando en apoyar a Artem y cumplir su sueño: estudiar música para cine.
Un elemento básico de ambos centros es la formación y el acompañamiento continuos de terapeutas artísticas ucranianas in situ, a quienes se está capacitando para que puedan trabajar de forma autónoma a largo plazo. Así, Art Helps no solo ha creado una infraestructura funcional, sino que ha establecido un sistema sostenible de segunda ayuda que permite una estabilización emocional concreta a diario. «Nuestro objetivo es dejar de ser necesarios en algún momento», afirma Tom Lupo.
Lo que empezó con un abuelo que le abrió a su nieto las puertas al mundo creativo, llega hoy hasta los búnkeres de un país marcado por la guerra. El abuelo Franz no imaginaba que sus colores se convertirían algún día en un eco lejano. Art Helps continúa con ese impulso y demuestra que, a veces, basta con un solo espacio para poner en marcha algo grande.